Por cierto...

Llega la lluvia a NL

Óscar Tamez DETONA aquí: Durante la semana han caído algunos chaparrones que atemperan la crisis por falta de agua que se vive en Nuevo León.
Por Óscar Tamez
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Foto: POSTA

Lo que nos ha llovido y lo que puede llover en el fin de semana es equivalente a un trago de agua para un caminante en el desierto. Alivia el momento pero no salva.

La crisis que se vive debe atenderse en forma integral, no se resuelve abriendo más llaves, así sean de El Cuchillo o trayendo agua del mar o El Pánuco.

La ciudad metropolitana se convierte día a día en un barril sin fondo, ese es el problema de raíz.

Hemos crecido sin control en los recientes 50 años. El Monterrey pueblerino, el rancho grande como nosotros apodábamos a la urbe, ha quedado atrás, somos una ciudad cosmopolita, pluricultural, integrada por una generación que desconoce los orígenes en la cultura del esfuerzo y sacrificio que distinguieron a las generaciones pasadas.

Reclamamos agua como si fuera por decreto que los gobernantes pudieran surtir las llaves, los políticos aprovechan para sacar raja de la crisis, sin embargo, la realidad es que no hay líquido que alcance para los habitantes fijos, más la población flotante que a diario demandamos agua en las llaves.

Con datos recientes del INEGI, Nuevo León tiene a su población casi totalmente concentrada en zonas urbanas, el 96% vivimos en alguna de ellas, sea en la cosmopolita ciudad metropolitana o en los municipios rurales que tienen sus propias áreas urbanas, como lo son Linares, Sabinas o Montemorelos, por citar.

El dato es revelador, al vivir en una urbe, el agua que se consume surge de una llave o toma de agua, diferente a la población que radica en el campo y se abastecen de pozos o aljibes. 

A la llave le surte de agua una presa o pozo de agua, ambos alimentadores son finitos, ese es el origen del problema, no somos una región de abundante líquido y dependemos de que se llenen nuestros vasos, sean presas o mantos subterráneos.

La crisis del agua no se resolverá a menos que llegue un milagro.

La expresión no es de tintes religiosos, sino un término que refleja lo imposible de solucionar en el resto del año y el próximo 2024.

La metrópoli regia tenía en 1995 una superficie estimada de 30 kilómetros hacia el norte y otro tanto de poniente a oriente, en la actualidad esa distancia se duplicó, con el natural incremento poblacional que pasó de 3,100,000 a 5,400,000; más de dos millones de personas sin un vaso nuevo de donde tomar el agua.

Óscar Tamez
Expresidente de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística. Ganador del “Premio Estatal de Periodismo 2008” al mejor editorialista del año; de la “Medalla Israel Cavazos Garza” a la investigación histórica. Desde hace 23 años es periodista, locutor, catedrático de varias universidades, consultor político e investigador histórico. Miembro del Consejo Consultivo Externo de la Facultad de Comunicación de la UANL.