
Entre otras cosas le dijo que se portara con la actual mandataria como lo hizo con él donde no era abusivo y hasta lo consultaba.
El flaco favor es para muchos, un golpe terrible en la zona de flotación del actual gobierno federal.
Es similar a la expresión norestense que dice ¡No me ayudes compadre!
En alusión a ayudas que dañan más que aquello de lo que pretenden proteger.
Me vino a la memoria la clásica escena de mi infancia en donde los grandulones del salón me retaban a “un tirito” a la salida de clases y yo volteaba a ver a mi amigo el “mamey” del salón para que me hiciera “un paro”.
Sé que solamente los rucos entenderán estos diálogos.
López le reclama a Trump el trato otorgado a la mandataria mexicana, le recuerda que a él hasta consejos le pedía y que nunca se pasaba de agresivo, algo así como aquella imagen infantil de: “ponte con uno de tu tamaño” o “a ver, házmelo a mí” o “no está sola, yo la cuido”.
La mandataria no necesita esos favores, menos cuando ha sorteado toda clase de vendavales llegados del norte polar, ella ha sabido enfrentar a propios como extraños sin dobleces.
Esos son favores que dañan, lo interesante es entender las motivaciones, los hechos que sacaron de su concentración al tabasqueño y lo impulsaron a escribir desde la Ching... un manifiesto socialista sesentero de aquellos con interminables páginas.
- ¿Será que el macuspano está cobrando las afrentas recientes donde la señora casi lo manda literal a su rancho, acompañado por Andy y dos o tres más incondicionales?
- ¿Será que rumbo a la selección de candidatos al 2027, le dice a sus incondicionales, no se equivoquen, aquí está el que manda?
- ¿Será que el tabasqueño pone sus barbas a remojar porque como afirman algunos que le saben al tema de seguridad, la fila hacia él se está acortando luego del señalamiento a Durazo?


