Los "7 pecados capitales"; de la ópera a la realidad actual

Les platico:
MOS dio este jueves 25 una muestra más de lo que ya es costumbre en esta organización: un espectáculo operístico de clase mundial, aquí, en éstas bárbaras, ingobernadas y sedientas tierras del norte.
"Los 7 pecados capitales", con música de Kurt Weill y libreto del dramaturgo Bertolt Brecht, demandan en su escenificación, una plasticidad fuera de serie de los cuadros que la conforman y una sincronización entre actores, bailarines, músicos e incluso traspuntes.
Esto fue posible merced a las batutas de los jóvenes maestros Rennier Piñero -en la parte artística y escénica- y Alejandro Miyaki, en lo musical.
La historia de esta obra refleja cómo al paso del tiempo, las realidades que se bifurcan en el camino de todas las personas son la mar de contrastantes.
Una misma persona puede desdoblarse en dos o más personalidades y esto no solo concierne al ámbito somático.
En aras de lograr la supervivencia, el ser humano tiene que desdoblarse en habilidades que cada día se sofistican y en estos tiempos aún más por el aporte benéfico -muchas veces- y nocivo también, de la tecnología.
Una historia del desdoblamiento de Ana, personaje de esta ópera, puede ser traída de la época entre las dos grandes guerras mundiales, a la actual, sin problema alguno.
Existen otros tipos de desdoblamientos, como cuando un miembro de la familia trabaja a destajo para conseguir el dinero que le dará de comer a la familia, y hermanos, padres y hasta abuelos dilapidan el recurso en banalidades.
Y hoy cobra vida lo que tanto criticaba Brecht en sus textos: el doblez de la decadente burguesía de los años anteriores a la II Guerra Mundial.


