Los bañistas cantores

No sé de dónde viene la idea de que la gente canta cuando se baña.
Por José Francisco Villarreal
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Calderón DETONA aquí.

En lo personal, yo no lo hago. Tampoco he escuchado que en mi vecindario alguien haga sus ejercicios de solfeo mientras se enjabona.

Algunos lo harán, seguramente, pero no creo que sea una costumbre generalizada.

Tampoco es normal que la gente se bañe dos veces al día.

De hecho, no es bueno bañarse más de dos o tres veces a la semana.

La piel humana no es como la simple cáscara del cuerpo, es un órgano por sí mismo.

Relamido, ungido de afeites y relavado, deja de funcionar correctamente; bonito, pero no necesariamente sano.

Si acaso habría qué profundizar en la higiene en zonas “estratégicas”.

Aunque pretendamos ser la cúspide de la Creación, somos básicamente animales, y hasta nuestra secreción más hedionda cumple un propósito.

Se oye desagradable, pero así es; en todo caso nuestra asepsia es necesaria cuando interesa a nuestra salud, no a nuestro aspecto.

Ya sé que es imposible aguantar sin bañarse. Ya no es tanto cómo nos vean (huelan), sino cómo nos sentimos.

Ni siquiera logramos olernos del todo, pero nos lo imaginamos.

Con eso es suficiente para ansiar meternos a la ducha armados con un... 

estropajo de alambre y los depredadores.

José Francisco Villarreal
Regiomontano pero criado en el medio rural cuando aún no esterilizaban a la tierra a fuerza de cemento, asfalto y contaminación. Estudiante prófugo de Letras Españolas y de FIME en la UANL pero con título de Técnico Mecánico Electricista. Con ese singular aval fue maestro de Humanidades en preparatoria del Tec de Monterrey, colaborador en publicaciones culturales locales y regionales, polizón y luego miembro del staff del suplemento cultural “Aquí Vamos” del diario “El Porvenir”, convidado en segunda generación del Centro de Escritores de Nuevo León, y mecánico de piso en Cervecería Cuauhtémoc y CyDSA. Ha sido también guionista en Televisa Monterrey y luego, en diferentes tiempos, jefe de Información y de Redacción en el área de noticias. Ahí mismo, eminencia gris, o discreto fantasma, en el análisis de información y en la planeación de estrategias de cobertura e investigación. También fue celoso cancerbero de la biblioteca y hemeroteca de esa empresa televisora. Al borde del ocaso, fue colaborador, asesor, redactor, responsable editorial y eventualmente director de Noticias en NRM Comunicaciones. Actualmente cuida de cuatro perros y una paloma inválida.