

SON LAS seis de la mañana del jueves.
En donde escribimos no cae ni una gota de agua.
Quizá estamos en el ojo del huracán, o, mejor dicho, ¿ciclón? ¿tormenta? Que finalmente ayer le pusieron el nombre de “Alberto”, y que en unas cuantas horas provocó este miércoles inundaciones, caos vial y la muerte de tres menores, dos electrocutados en Allende, por andar en bicicleta y uno ahogado buscando un balón en el río La Silla, en Monterrey.
No hay transporte público.
El gobierno decretó su suspensión desde anoche a las 10:30 y hasta el mediodía de este jueves, dejando en la calle, bajo la lluvia, a miles que no se enteraron del decreto…

HAY UNA especie de “toque de queda”, pues está “prohibido” salir a la calle hasta que las manecillas del reloj se junten este jueves al mediodía.
También se decretó, además del cierre de las escuelas y oficinas gubernamentales, el cierre temporal de industrias y comercios, aunque sabemos que buena parte de los patrones regiomontanos y extranjeros, no van a cerrar ni sus tiendas ni sus fábricas, así lo “ordene” el gobernador…
POR AGUA, no paramos, gracias a Dios.


