
Como si de una burla se tratara, anunciaron que habían “implementado un dispositivo que controló la situación para brindar seguridad a las demás personas, personal operativo y administrativo de dicho centro”.
Al día siguiente de la masacre de los nueve internos y el bebé matan a más gente y la autoridad se cubre asegurando que, ahora sí, ya cuidan de los vivos.
¿Cómo se ha llegado a este punto de cinismo, inhumanidad?
En la Ciudad de México, la presidenta Sheinbaum se limitó a decir que el Gabinete de Seguridad está actuando “para reforzar el sistema penitenciario de Sinaloa”.
- ¿Refuerzan el sistema penitenciario heredado del gobernador Rocha?
- ¿Cuántos muertos necesitarán para concluir la tarea?
- ¿Por qué ocurrió una matanza así en una entidad en donde están desplegados 20 mil integrantes de las fuerzas federales?
- ¿A alguien le importa de verdad la vida de los sinaloenses, dentro y fuera de las cárceles?
Estamos controlando la situación, reforzando los sistemas, bla, bla.
La indiferencia, el desdén que nunca beneficia a las víctimas.
Nueva estampa de la Sinaloa de Rocha.



