Los pasivos de Movimiento Ciudadano

Son el grupo de los juniors.
Del treinta por ciento en las obras. Hacer mucho y no hacer nada. Para el registro foto periodístico. Esos cachorros ladran y muerden de distinta manera.
Sonríen, aplican el garrote, se salen con la suya. Como bandoleros cabalgan al compás del dinero. Nada los hace desistir de la alienación. Su nacimiento como grupo político con bases del partido satélite.
Igual hacia la izquierda o la derecha. El asunto es hacer montón. Colocar a los favoritos de Dante Delgado en las listas plurinominales. Aportar para la cadena de favores.
Disfrutar los triunfos efímeros de la democracia.
Colosio Riojas, Basave Alanís y García Sepúlveda, además de la senadora Kempis por Nuevo León, de nacimiento morelense e indígena educada por mérito propio en el ITESM (palabras suyas), están en el filo del abismo, del abuso de poder y de la imposibilidad real del buen gobierno.
Ni sus consortes o compañeros sentimentales, por encima del Tik Tok o del Instragram, conocen una sola posición ideológica de Movimiento Ciudadano. No les hace falta. No la hay.
Es más, ni Dante Delgado puede decidir, en palabras certeras.
A ellos sumado, el único liderazgo del partido naranja, capaz de sacudir la estructura completa, es el de Alfaro en Jalisco.
Sin ser tan perfumado, white y belicoso. Alfaro lleva mano sobre los pasivos de Movimiento Ciudadano. La perla de occidente. El llano en llamas del crimen organizado. El corredor financiero entre Michoacán y la frontera norte.
