Los políticos y la soberbia

José Luis Elizondo DETONA: Los políticos afectados por la soberbia tienden a alejarse de las realidades cotidianas y de las personas a las que representan.
Por José Luis Elizondo Treviño
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La estupidez puede existir sin la soberbia, pero la soberbia no puede existir sin la estupidez

Desde mi personal punto de vista, la política y la soberbia se ubican en las antípodas una de la otra; pero no es el caso de los políticos o políticas, ya que algunos, por no decir que una buena cantidad de ellas y ellos, padecen de esa debilidad.

La soberbia es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás.

Es la sobrevaloración del yo en comparación con los demás, llevando a presumir las propias cualidades o ideas y menospreciar las ajenas. 

A diferencia del orgullo, que puede ser disimulable y apreciado cuando surge de virtudes o causas nobles, la soberbia manifiesta el deseo de ser preferido por otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad y ego.

En términos más populares, también se llama soberbia a la rabia o enfado exagerado que muestra una persona ante una contrariedad.

Por ello, la teología católica considera la soberbia como uno de los siete pecados capitales. 

José Luis Elizondo Treviño
Profesor y abogado con más de 30 años en el servicio público estatal y municipal. Articulista en diversos medios digitales.