
Les platico: ¿Quién no tiene en su casa un Quijote de Carrizosa? Original, P/A, serigrafía, copia, boceto, dibujo, trazado en lienzo esparciendo la pintura directamente de los botes. Algo de él, ¿quién no tiene en el mundo algo de él?
Bueno, yo tuve una vez uno, pero se me quedó por ahí, en alguno de mis cambios de vida… y de casa.
Creo que la vida del Quijote se divide antes y después de Carrizosa.
Hoy que pasó a mejor vida -como dicen las santonas de los velorios de antes- los Quijotes se vistieron de luto casi como cuando se murió Cervantes.
Sus temas eran tan variados como las variaciones de azules y ocres que predominaron en sus cuadros, pero abundaron los Quijotes, que comenzó a dibujar en la placita Hidalgo donde ahí mismo los vendía.
Afortunados aquellos que compraron ahí y en esos tiempos a precios de regalo, obras que hoy multiplican muchas veces su valor y poseen los primeros escarceos del maestro por los veleidosos caminos del arte.
Era un mago y como tal se fue. Así de pronto y sorpresivamente, se fue.
Apenas hace pocos días festejaba su sueño hecho realidad, su Volare, su galería en Santiago.
Chin, quería ir a verlo ahí y ahora me conformaré con solo estar en su espacio, con sus obras.


