Marcelo

Charles de Gaulle ascendió a la presidencia de Francia al fin de la Segunda Guerra Mundial.
Las pugnas partidarias lo atraparon e inmovilizaron. Renunció. Si querían que refundara Francia, sería en sus términos.
Lo llamaron 8 años después, tras la crisis de Argelia: dio una nueva constitución al país y fundó la 5a República, que subsiste hasta hoy.
Adolfo Suárez fue el gran timonel de la transición democrática de España: disolvió al franquismo, hizo que la izquierda aceptara a la Corona, impulsó una nueva constitución y articuló los Pactos de la Moncloa.
En 1981 confió a sus próximos: “se me agotaron las liebres de mi chistera”. En un mensaje televisivo, dimitió. Dijo: “no quiero que la democracia sea un paréntesis más en la historia de España”.
La renuncia es,
...en los grandes hombres, la forma de anteponer el interés público, los valores, las convicciones, al poder y al oropel del cargo.
Gilberto Valenzuela entregó su renuncia al presidente Plutarco Elías Calles a la Secretaría de Gobernación.
El Jefe Máximo le increpó: “El Presidente de México no le ha perdido la confianza al Secretario”. Valenzuela reviró: “el Secretario se la ha perdido al Presidente”. Y se fue.
1964: Carlos Madrazo, presidente del PRI, impulsa una reforma democrática en el partido: elecciones internas, consultas a las bases, códigos de honor.
Causó roña al presidente Gustavo Díaz Ordaz: no se le daba muy bien eso de ser demócrata. Madrazo renunció al cargo, pero no a su aspiración. Comenzó a recorrer el país promoviendo su agenda. El avión en el que viajaba de Monterrey se desplomó en 1969 a escasos minutos de aterrizar.


