
Foto por Getty.
MEDELLÍN, Colombia.-
A primera hora de la mañana, Jeremy abre la puerta de su casa en el barrio bravo de Manrique, al norte de esta ciudad, me invita a pasar y me dice con amabilidad:
-Tome asiento. ¿Le ofrezco un tinto?
-Es muy temprano, Jeremy. ¿O me sabes algo?
Sin comentarios, se sirve un tinto: café negro.
No tiene modales de sicario, en lo que se inició cuando apenas tenía 13 años.
Dos o tres cicatrices en la cara, pequeñas como puntillazos, es todo lo que queda de su vida de matón y de ocho años en la cárcel.
Me cuenta:
Cargando reproductor...
Son manzanas podridas, muy difícil de hacerlos cambiar, pero se logra en un porcentaje. De esos 3 mil recuperamos a 100.
¿Muy poco? Véalo de esta manera: son 100 malos y recuperamos a 100 malos.

Medellín por eldelasfotos.
