México 2024: la política sin escrúpulos
De los múltiples escenarios posibles de la política mexicana en el 2024, hay uno que me pone la piel de gallina:
La continuación, en México, de la Cuarta Transformación en el poder, combinada con el regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos.

Dicho escenario significaría que la política sin escrúpulos, el gobierno sin frenos ni reticencias y las decisiones irracionales convivirían, como lo hicieron en el pasado reciente, a ambos lados de la frontera, pero esta vez aumentados a la “N” potencia.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, escrúpulo es la “duda o recelo que punza la conciencia sobre si algo es o no cierto, si es bueno o malo, si obliga o no obliga; lo que trae inquieto y desasosegado el ánimo”.
Otra acepción es “aprensión o asco hacia algo, especialmente alimentos”, según la misma fuente. Por extensión, inescrupuloso o inescrupulosa dícese “de una persona que carece de escrúpulos”.
Ni a Andrés Manuel López Obrador ni a Donald Trump, por mencionar solo a dos personajes públicos, les punza la conciencia sobre si algo es bueno o malo, según se desprende de sus decisiones y acciones públicas.

Que los políticos carezcan de escrúpulos en México, sean del partido o color que fueren, es la regla, no la excepción.
¿Qué podemos esperar de los políticos sin escrúpulos de la Cuarta Transformación y Morena?
La pregunta queda abierta ante el escenario del año electoral en nuestro país, en el cual los escrúpulos están ausentes y los códigos de ética de los servidores públicos duermen el sueño de los justos en los cajones de escritorios y archiveros.
Además, ante la destrucción sistemática del acceso a la información pública y el bloqueo sistemático de la rendición de cuentas durante el gobierno de López Obrador, sufriremos en 2024 el efecto nocivo del daño al principio de la transparencia como derecho político de los ciudadanos: la información pública es propiedad de los ciudadanos, no de los gobernantes.
Me dirán quizá algunos críticos que no doy crédito alguno, por ejemplo, a Claudia Sheinbaum, candidata de Morena a la presidencia de México, sobre el posible cambio de orientación de su gobierno respecto a López Obrador y que, aun siendo ella miembro del partido oficial, se despegaría de su antecesor y mentor político.