La silla vacía de México en Washington

Arturo Cueto DETONA® El Departamento de Estado de los Estados Unidos, a través de su secretario Marco Rubio, convocó el pasado 15 de julio en Washington, D.C., a la reunión ministerial "The Ministerial on the Resurgence of Political Terrorism", un encuentro al que asistieron representantes de 67 países, incluidos la mayoría de los gobiernos latinoamericanos.

Por Arturo Cueto
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"The Ministerial on the Resurgence of Political Terrorism".
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México, aunque fue invitado, decidió no asistir.

Bueno, ya ni siquiera la secretaria de Gobernación —esa que parece llegar en motocicleta de aplicación a cuanto evento oficial — acudió siquiera como observadora.

La presidenta Claudia Sheinbaum justificó la ausencia señalando que el gobierno mexicano consideró que se trataba de una reunión de carácter "político". 

La explicación resulta, por decir lo menos, desconcertante. 

¿Desde cuándo una reunión ministerial convocada por el Departamento de Estado de la principal potencia del mundo deja de ser política? 

  • Toda la diplomacia internacional es política.
  • Las cumbres del G-7 son políticas.
  • Las reuniones de la OTAN son políticas.
  • Las sesiones de la ONU son políticas.
  • Los encuentros del APEC, de la OEA o de la OCDE son políticos. 

Precisamente para eso existen: para discutir asuntos políticos que afectan la seguridad, la economía y la estabilidad internacional.

Lo verdaderamente importante no era coincidir con la visión de Washington. 

Lo importante era estar sentado en la mesa.

Porque la diplomacia no consiste en asistir únicamente a los foros donde todos piensan igual. 

La diplomacia existe precisamente para dialogar cuando existen diferencias.

Y diferencias, vaya que las hay.

La administración estadounidense ha endurecido su discurso respecto al crimen organizado mexicano. 

En los últimos meses ha incrementado la presión sobre nuestro país en torno al tráfico de fentanilo, la actuación de los cárteles, el control territorial que ejercen diversas organizaciones criminales y la posibilidad de utilizar nuevas herramientas jurídicas para combatirlas. 

La designación de algunos grupos criminales como organizaciones terroristas, impulsada por Washington, forma parte de ese cambio de enfoque.

¿No era precisamente ése el escenario ideal para explicar la posición mexicana?

¿No era la oportunidad para exponer directamente las razones por las cuales México considera que la estrategia debe centrarse en la cooperación bilateral y el respeto a la soberanía?

En lugar de eso, optamos por la silla vacía.

Marco Rubio sostuvo durante la reunión que el terrorismo político ya no puede entenderse únicamente bajo la óptica del extremismo islamista. 

Afirmó que nuevas expresiones de violencia política, con redes internacionales de financiamiento, propaganda y coordinación, obligan a replantear los mecanismos de cooperación entre los Estados. 

Se puede compartir o no ese diagnóstico. 

Lo discutible no era asistir; lo discutible habría sido respaldarlo sin reservas.

Arturo Cueto
Economista por la Facultad de Economía de la UANL. Ha sido funcionario de organismos empresariales y del sector público, estatal y federal. Micro empresario y profesionista independiente desde hace 20 años. Se desempeña como promotor cultural.