México, Texas y la SB4

En memoria de Gabriel Rosenzweig Pichardo, diplomático, humanista, amigo, apasionado de la historia. Una vida que se fue antes de tiempo.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, libra una batalla con el gobierno de Biden, contra la comunidad hispana de su estado (39% de su población) y los migrantes.
En 2021 lanzó el programa Estrella Solitaria o Lone Star, financiado con 11 mil millones de dólares, con medidas crueles como las boyas en el río Bravo.
Texas se niega a cumplir convenciones internacionales al enfatizar la singularidad del estado y tiene constante roce con el gobierno federal de EU.

¿Cómo explicar estas medidas racistas dónde la población hispana y mexicoamericana crece día a día?
Quizás precisamente por ello.
Por miedo y rechazo a reconocer su creciente importancia y el cambio político y cultural que ello significa
Ya en 2017, Abbott promovió una ley antiinmigrante impugnada en Cortes. Su gobierno se opuso a la continuidad de la protección a los Dreamers o soñadores.
En noviembre de 2023 firmó la ley SB4 aprobada por el congreso estatal, controlado por los republicanos, que tipifica como crimen estatal el “ingreso ilegal” a territorio texano entre puertos de entrada y establece mecanismos de retorno voluntario y deportación, así como penalidades subsecuentes por “re-ingreso ilegal” que implicarían hasta 20 años de cárcel, ejecutadas por autoridades estatales.
La ley es discriminatoria, racista, xenófoba en contra de migrantes y de la población mexicana, al favorecer el perfilamiento racial de las minorías.
Su aplicación está suspendida temporalmente tras una decisión del 5º Circuito de la Corte de Apelaciones de EU (conservador) en tanto se considera el fondo del asunto.
Seguramente la Suprema Corte de EU tomará la decisión final.
El Departamento de Justicia de EU, junto con la Unión de Libertades Civiles de EU (ACLU), impugnó la ley texana como anticonstitucional.
