Día con día

Durante y después del Mundial

Héctor Aguilar Camín DETONA® Bajo la fiesta del Mundial sigue corriendo la infestejable realidad del país. Cuando termine el Mundial, México será un país peor que cuando empezó. Con los mismos problemas, pero más complicados.

Por Héctor Aguilar Camín
Héctor Aguilar Camín
Calderón DETONA® aquí.
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La relación con Estados Unidos y su vigilancia judicial sobre la narcopolítica mexicana ha subido su temperatura durante el Mundial. Cuando termine el Mundial la presión americana será una sombra más grande que cuando empezó el Mundial.

Durante los días del Mundial llegó la decisión estadunidense de revisar el T-MEC año tras año, en vez de prorrogarlo por 16 más. Esta decisión no destruye la economía exportadora mexicana, pero reduce su horizonte como motor de crecimiento del país, el único a la vista.

Cuando termine el Mundial, la economía exportadora de México tendrá un espacio más limitado que el que tenía cuando empezó el Mundial.

Los economistas atentos advierten de la crisis fiscal que anticipan las cifras de la primera mitad del año, conocidas durante los días del Mundial.

Hay un aumento escandaloso de las pensiones, siempre un indicador de alerta máxima para el mediano plazo. 

Es clara también la falta de ingresos del gobierno, obligado políticamente, sin embargo, a repartir pensiones adicionales en sus “programas sociales”.

Dice bien Macario Schettino: si quieren preocuparse por algo que oculta el Mundial, olvídense del T-MEC disminuido, échenle una mirada a la falta de dinero y el exceso de gastos del gobierno: una crisis fiscal en marcha.

Mientras transcurre el Mundial, los homicidios y la corrupción se ocultan de nuestra mirada, ocupada en el Mundial, pero siguen ahí, tan reales como siempre, lo mismo que la impericia de un gobierno que ha destruido sus instrumentos para gobernar y carga sobre sus espaldas una herencia ruinosa, cada día más difícil de cargar.

La invitación a la fiesta del Mundial es invencible, pero el Mundial ha de terminar alguna vez y, cuando termine, quedará sólo el tremendo vacío del fin de la fiesta, la cruda mundialista, el regreso al país agravado que nos hace olvidar el Mundial.

Todo eso nos espera adelante, un duro fin de fiesta y un regreso a la dura realidad. 

Salvo que gane México el Mundial, y la fiesta siga, sin cruda, hasta el fin de la historia.
Héctor Aguilar Camín
Escritor, historiador y director de la Revista Nexos.