La nueva asimetría

Javier Treviño DETONA®  Reflexiona sobre la disyuntiva histórica que enfrenta México con la IA ante Estados Unidos, con base en el texto ‘A Conceptual Framework for AI-Augmented Statecraft’.

Por Javier Treviño Cantú
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Relación México-Estados Unidos. A Conceptual Framework for AI-Augmented Statecraft. Foto: Javier Treviño
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México ha tenido que aprender a convivir con una gran potencia. 

La asimetría con Estados Unidos es una condición permanente de nuestra geografía y nuestra historia. 

Su economía es considerablemente más grande, su capacidad militar incomparable y su influencia tecnológica, financiera y diplomática alcanza prácticamente todos los rincones del planeta.

Pero una nueva forma de desigualdad comienza a surgir. 

Es menos visible que las diferencias económicas o militares, aunque podría resultar igualmente decisiva:

  • La capacidad de los gobiernos para transformar información en inteligencia, inteligencia en estrategia, y estrategia en resultados.

En el siglo XXI, el poder de una nación dependerá cada vez más de su capacidad para comprender situaciones complejas antes que sus adversarios, anticipar acontecimientos, identificar oportunidades y tomar mejores decisiones. 

La inteligencia artificial está transformando precisamente esas capacidades.

Y México enfrenta una disyuntiva histórica: 

  • Utilizar la IA para reducir algunas de sus desventajas frente a Estados Unidos o permitir que se convierta en una nueva fuente de dependencia y vulnerabilidad.
Una revolución silenciosa en la diplomacia

Pensé en ello al leer A Conceptual Framework for AI-Augmented Statecraft, de Charlie Pozniak, publicado por el Belfer Center de Harvard Kennedy School en agosto de 2026. 

El trabajo propone una transformación profunda de la manera en que los gobiernos preparan, ejecutan y evalúan su política exterior. 

Su planteamiento central no consiste en sustituir diplomáticos por algoritmos, sino en ampliar las capacidades humanas mediante herramientas computacionales. 

La distinción es fundamental.

La política internacional ya no es un juego de ajedrez donde conocemos todas las piezas, las reglas y las condiciones para ganar. 

  • Los intereses cambian.
  • Las intenciones son ambiguas.
  • Los actores ocultan información y las decisiones producen consecuencias inesperadas.

Por eso Pozniak identifica tres problemas fundamentales: 

Representación, inferencia y evaluación. 

  • ¿Podemos representar correctamente una realidad geopolítica extraordinariamente compleja?
  • ¿Podemos conocer las verdaderas intenciones de nuestros interlocutores?
  • ¿Podemos determinar objetivamente qué constituye un resultado exitoso?

Ninguna IA puede resolver completamente estas preguntas. 

Pero sí puede ayudar a los funcionarios a investigar mejor, detectar contradicciones, construir escenarios, explorar alternativas y evaluar riesgos.

El diplomático del futuro no será reemplazado por una máquina. 

Será capaz de utilizar capacidades intelectuales que ninguna persona podría desarrollar individualmente.

El verdadero problema de México

La relación México-Estados Unidos constituye un laboratorio extraordinario para esta transformación. 

Pocas relaciones bilaterales reúnen semejante diversidad de asuntos interdependientes: comercio, migración, seguridad, energía, inversión, agricultura, tecnología, agua, cadenas de suministro y política interna.

Una decisión migratoria puede modificar una negociación comercial. 

Una controversia energética puede afectar inversiones industriales. 

Una operación contra el crimen organizado puede transformar la conversación política en Washington. 

Una inversión extranjera en México puede convertirse en un asunto de seguridad económica estadounidense. 

El problema no es solamente disponer de información sobre cada tema. 

Es comprender cómo se relacionan todos ellos.

Las burocracias modernas fueron construidas para dividir responsabilidades. 

Cada dependencia tiene sus competencias, especialistas, procedimientos y prioridades. Pero los problemas contemporáneos no respetan esas divisiones. 

La realidad funciona como un sistema. Los gobiernos suelen funcionar como una colección de silos.

Aquí aparece una oportunidad extraordinaria: 

Utilizar la IA para construir lo que podríamos llamar inteligencia institucional, la capacidad del Estado para integrar conocimientos dispersos, reconocer conexiones y actuar coordinadamente. 

No basta con tener funcionarios inteligentes. Necesitamos instituciones capaces de pensar colectivamente.

La memoria que perdemos

Existe una debilidad especialmente costosa para México: la pérdida de memoria estratégica. 

Cambian los presidentes, los secretarios, los embajadores y los equipos negociadores. 

Con ellos desaparecen experiencias, relaciones personales, conocimientos acumulados y lecciones que nunca fueron documentadas adecuadamente.

Un negociador experimentado sabe quién cumple sus compromisos, qué argumento funcionó anteriormente, cuáles fueron las verdaderas prioridades de una contraparte y por qué determinada fórmula permitió superar un conflicto.

Ese conocimiento constituye un activo estratégico nacional. 

Sin embargo, ahora pertenece a las personas y no a las instituciones. Imaginemos una memoria estratégica digital de la relación México-Estados Unidos que integre tratados, legislación, archivos diplomáticos, minutas, controversias, datos económicos, posiciones negociadoras y evaluaciones históricas.

Un funcionario podría preguntar:

  • ¿qué ocurrió cuando Estados Unidos planteó una exigencia semejante?
  • ¿Qué sectores estadounidenses se opusieron?
  • ¿Qué argumentos jurídicos resultaron eficaces?
  • ¿Qué concesiones ofrecimos?
  • ¿Qué consecuencias no anticipamos?

La máquina no tendría que inventar respuestas. 

Debería encontrarlas en fuentes verificables, identificar contradicciones y reconocer aquello que desconoce. 

México podría dejar de comenzar parcialmente de cero cada seis años.

Javier Treviño Cantú
Javier Treviño es Vice Presidente de Walmart para México y Centroamérica. Fue Director General Ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Además es Fundador y Presidente de la consultoría Javier Treviño y Asociados. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y Maestro en Políticas Públicas por la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. En el Gobierno Federal, se desempeñó como Subsecretario de Educación Básica; Subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y Ministro de Información y Vocero en la Embajada de México en los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Javier Treviño fue Asesor del Secretario de Desarrollo Social Luis Donaldo Colosio; Secretario General de Gobierno de Nuevo León y Diputado Federal por Nuevo León. En el sector privado, fue Vicepresidente Senior de Comunicación y Asuntos Corporativos de CEMEX. Fue miembro fundador y Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Es miembro del Consejo de la Fundación de El Colegio de México. Es miembro fundador del Consejo Asesor del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center. Es miembro del Consejo del Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California, San Diego. Y ha sido miembro de los consejos de la Fundación para las Américas de la OEA y del North American Center de Arizona State University.