
1.
La asistencia fue variada, pero con una constante: en su mayoría eran mujeres.
Abundaban las mamás, pero también tías, hermanas, novias y amigas de jóvenes que ya no habían regresado a sus hogares.
Cada semana me llamaba la atención un señor ya mayor, que aparentemente iba solo, y al preguntarle si también él tenía algún desaparecido me respondió, casi indignado: “¡sí!, ¿o que solo…
2.
… las mamás pueden rezar para que regresen sus hijos?”.
Tenía razón el caballero.
Pero mi pregunta no era gratuita.
Históricamente, la movilización para buscar a personas desaparecidas ha sido encabezada por mujeres, en especial mamás, de ahí que la expresión “madres buscadoras” ha cobrado carta de ciudadanía en las luchas sociales.
Sin embargo, un estudio en México de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, titulado “Impactos psicosociales y laborales de cuidado en hombres buscadores”, arroja datos y vivencias muy interesantes.

