
Hagamos Preguntas, ciclo que organiza el CEIIDA para este veraniego agosto, propone revisar cuatro momentos e instituciones clave que detonaron ese proceso, y preguntarnos qué combinación de factores —empresariales, políticos, generacionales— hizo posible que Monterrey, ciudad industrial, se convirtiera también en una ciudad de cultura.
Son mesas donde se comparte la plática entre las personas más cercanas a las instituciones, los especialistas que han escrito, los que fueron en su momento los gestores y, detrás, un público que hará las preguntas... las que gusten, abierto.
Tenemos el escenario más robusto de instituciones que apoyan las artes, la danza, la música, el teatro, la literatura, la poesía.
En fin, somos ya una respetable ciudad cosmopolita, donde la cultura tiene un lugar muy importante. Y creo que se nos ha olvidado hacer la pregunta clave:
- ¿Cómo empezó todo esto?
- ¿A quién se le ocurrió?
Cuando nace ARTE A.C. en 1955, Monterrey tan solo contaba con 330,000 habitantes; hoy somos millones.
- ¿Cuántos artistas participaron y hoy participan?
Hoy no entendemos a dónde va Conarte; olvidemos a dónde va, pensemos en a quién se le ocurrió.
Fue una muy buena idea, pero ¿hoy qué es la Nave Generadores?
- ¿Qué es MARCO —museo, galería—?
- ¿Quién lo fondea? No sabemos —o al menos no del todo— cómo está compuesto este mundo del arte.
Los entretelones del pasado han sido borrados, o quizá los damos por sentado, como un hecho garantizado.
Pero ¿cómo es que van modificándose las instituciones que tanto nos han dado? ¿Qué pasó con ARTE A.C., por ejemplo?
Y tantas preguntas... la que hacen los artistas, sobre todo quienes se nutren de estos espacios.
Quizá también tiene que ver con cómo vivimos hoy, entre pantalla y pantalla —el celular, la computadora, el escritorio—, con el tiempo de nuestras vidas tan acotado, sin tiempo para hacernos preguntas.



