
El canon blanquiazul otorga al fraude en la elección de gobernador en Chihuahua de 1986, con él como candidato despojado, uno de los momentos centrales en el trayecto a la democracia.
En ese atropello adquirió volumen nacional la idea de alcanzar un día una democracia sin adjetivos.
Barrio tuvo una segunda oportunidad seis años después y ganó. Su gobierno, sin embargo, distó de ser un modelo exitoso que seguir.
Fox presidente lo nombró secretario de la Contraloría en 2000.
Su desempeño en ese cargo fue breve y careció de impacto, pero le alcanzó para saltar en 2003 a una diputación federal y coordinar al grupo del PAN, que sería derrotado en la crucial votación del IVA a los alimentos y medicinas.
Aun así, Pancho se sintió con fuerza para buscar la candidatura presidencial en 2006: ya nadie lo tomó en serio.
El presidente Calderón lo rescató con la embajada en Canadá, donde su huella política comenzó a perderse hasta que se desvaneció por completo.
Murió al extinguirse el año en que tantos de sus excompañeros en el PAN y las organizaciones civiles hablan de la muerte de la democracia mexicana.
Murió además en el extranjero, víctima de un padecimiento crónico.

