No tengo edad, tengo vida
Al comentar con un excelente amigo, el Dr. Herrera, sobre la vejez y la vida, me refirió lo que su padre Don Jesús, que vivió cerca de los 100 años; él decía cada vez que le preguntaban su edad:
“No tengo edad, tengo vida”.
Esta es una gran enseñanza de vida, ya que exponía con su forma de vivir que: “es la actitud lo que cuenta”.
Cómo afrontemos a la vida constituye un factor importante, al momento de potenciar y conseguir un envejecimiento positivo, activo, alegre, saludable y plenamente feliz y saludable.
De las enseñanzas de vida, extrajimos el concepto de afrontar, porque afrontar supone reconocer al otro y darle espacio, y surge la oportunidad de aprender de los demás, de abrirse y salir de un aislamiento insano; aventurarnos a salir fuera de nuestra aislada y falsa seguridad y mirar hacia delante, abiertos a ver sin ficciones y dogmas la realidad tal y cómo es, que es muchas veces discrepante, desafiante y dolorosa


