
Mucha información económica de carácter provisional en esta semana.
- El Inegi publicó su estimación oportuna del consumo y de la actividad económica, y la OCDE sus pronósticos para este año y el siguiente.
- En todos los casos, se trata de estimaciones que, seguramente, irán cambiando conforme se tiene más detalle, pero el panorama que apuntan no es muy halagador.
- El consumo habría caído en febrero casi 2%, según la estimación oportuna, lo que sería la mayor contracción en mucho tiempo (con la obvia excepción del confinamiento).
Puesto que ya en diciembre reportó números rojos, no se trata de un dato aislado, ni tiene nada que ver con los aranceles de Trump.
De hecho, en los últimos seis meses reportados (hasta febrero), el consumo apenas tendría un crecimiento mínimo, y si nada más tomamos los cinco meses de la actual administración, el saldo es negativo: una contracción de -0.2%.
Algo similar ocurre con la actividad económica general: hubo contracción en febrero, antes en diciembre, pero en este caso también en octubre.
A diferencia del consumo, la caída en la actividad económica sí tiene un antecedente cercano.
- En 2019, gracias a la brillante idea de cancelar el aeropuerto, sufrimos una recesión que nunca se declaró como tal, y que luego se confundió con la pandemia.
- En febrero de 2020, cuando todavía no teníamos casos reportados de covid en México, la economía se contraía -1.4%, y en los seis meses previos, -1%. Insisto, nunca se declaró como recesión, pero debió serlo.
Ahora, en los últimos seis meses la economía ha crecido exactamente cero, y si nada más tomamos los cinco meses de la nueva administración, tenemos una ligera contracción: -0.1%.
No suena raro, si el consumo, que representa casi 80% del PIB, está ya en terreno negativo, y la inversión, después de los datos ficticios de construcción de 2023, se hunde.
No existe un indicador adelantado de la inversión, pero tenemos la información de construcción y de importaciones de bienes de capital, que en la suma representan 80% del índice de inversión fija bruta.
En enero tuvimos una caída en las importaciones de bienes de capital.
Algo similar ocurrió en septiembre.
En ese mes, las importaciones cayeron -4.5% y el indicador de inversión en maquinaria y equipo importado, en -2.2%.
Ahora, la caída de importaciones fue de -7.5%, y ya pronto conoceremos el impacto en el índice de inversión.
En el caso de construcción, desde agosto estamos en terreno negativo, debido a la burbuja del año previo.
En los últimos seis meses, la contracción es de -6%, y en lo que va de esta administración, -8%.
