Nuevo León: De la nueva Constitución, a la crisis constitucional, dice Marcos Pérez Esquer
Pérez Esquer hace un análisis detallado de la situación política de NL, partiendo de la reforma Constitucional que el gobernador Samuel García promovió y fue aprobada por el Congreso de NL.
RMO: Gracias Marcos por tu tiempo, y deseo de compartir tu punto de vista sobre esta difícil situación que vive la entidad, platícanos, por favor.
MPE: Gracias Raúl, comento lo siguiente:
La primera cosa que hizo Samuel García cuando empezó su mandato como gobernador de Nuevo León fue proponer una nueva Constitución para su Estado. Pretendía modernizar el entramado jurídico e institucional de la entidad norteña, para impulsarla hacia una sociedad de derechos sin que dejara de ser el polo de desarrollo económico e industrial que ha sido desde hace más de cien años.
Magnífica intención, pero dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones...
RMO: ¿Cuáles fueron los primeros problemas que enfrentó esta iniciativa?
MPE: El primer problema fue que, si en realidad impulsaban una “nueva” Constitución, jurídico-políticamente lo que estaría ocurriendo es que desaparecería el actual Estado de Nuevo León, y se crearía otro Estado de Nuevo León, es decir, al abrogar una Constitución para aprobar otra nueva, se estaría refundando un Estado, lo que implicaría -para el pacto federal-, que dicho Estado dejaría de pertenecer a la República Mexicana, y el Estado naciente tendría que solicitar su admisión a la Federación mexicana, misma que debe ser aprobada por el Congreso de la Unión.
Pero antes de eso y en tanto se le vuelve a admitir en la Unión, el Senado tendría que declarar la desaparición de Poderes en aquel Estado disuelto y nombrar un gobernador provisional, es decir, Samuel García ya no habría seguido siendo titular del Ejecutivo sino que se hubiera tenido que convocar a elecciones generales para nombrar nuevas autoridades, o sea, todo un relajo innecesario.


