
Les platico:
Esta frase de Juan Donoso muta a través de 170 años para instalarse en nuestros días, con toda su crudeza:
“Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa”.
Con la venia de mi audiencia, paso a explicarme. ¿Arre? ¡Arre!
Olvídense de Monreal, de Adán Augusto y de Fernández Noroña.
Los reflectores del evento en el Monumento a la Revolución fueron para Marcelo Ebrard.
Bueno, los compartió con Claudia Sheinbaum, o más bien, el ex Canciller se los prestó a la ex jefa del gobierno de la CDMX.
Lapsus de Claudia
Con o sin teleprompter, con o sin la percepción y difusión mediática, “haiga sido como haiga sido”, fue un error en el discurso de la doctora mencionar que lo peor que le puede suceder al final de su campaña sería ganarle por 20 puntos a Xóchitl, siendo que hoy las encuestas oficialistas coinciden en que le aventaja con 40.
Abiertamente reconoció que va a seguir perdiendo terreno ante la candidata de la oposición.
¿Dónde estaban sus dizque voceros y jefe de campaña para evitarle semejante desbarrada?
Respectivamente, Gerardo Fernández Noroña andaba de vacaciones en Europa.
Tatiana Clouthier, regando el tepache en una entrevista.
Y Adán Augusto López, disfrutando “merecidos” días de descanso en sus fincas a las riveras del Usumacinta y del Grijalva.
López Obrador no perdona
Por eso Fernández Noroña y Adán Augusto -a quienes él mismo impuso en la campaña de Claudia- pasaron desapercibidos en el cierre de la mini pre campaña.
Por eso Ebrard salió de pronto de la nada política en que había estado durante más de dos meses, al rol protagónico que tuvo en dicho evento.
No tuvo que decir nada para “robarle” luz a Claudia.

