
Proyectada al sexenio de la presidenta Sheinbaum, la cifra sumaría 190 mil.
Ayer, el Gabinete resaltó que los homicidios han caído 52% en los dos primeros años de gobierno.
Con todo lo debatible que será siempre esta estadística oficial, es muy impresionante.
No sólo por ese número: también la caída de la incidencia delictiva en conjunto es considerablemente positiva.
Omar, los generales Trevilla y Briseño, el almirante Morales han sido una fortuna para México. Pero, por más optimista que se quiera ser, el sexenio difícilmente concluirá con menos de 90 mil homicidios.
Y México no dejará de ser un país violento y peligroso.
Aunque quizá menos que en el siniestro sexenio 2018-2024, el de los abrazos y el abandono de la gente en manos de los criminales.
Es lo que se puede afirmar y proyectar hoy.
En el centro de ello, y sin haber ocasionado un baño de sangre, está el cerebro y el empeño de Omar García Harfuch.
Nada de extraño tiene entonces que medio mundo esté hablando de su eficacia.



