Les platico:
Ahora que ya se acabaron -por fin- las campañas políticas y viene el momento de la verdad -el cumplimiento o no de tantísimas promesas de los candidatos que ganaron- quise darle un respiro a mis lectores escribiendo sobre este tema que trasciende el furor electoral que vive México.
Y me lo estoy dando yo también al dedicar este espacio a destacar la labor de un puñado de generosos y visionarios empresarios regiomontanos, que se echó a cuestas enaltecer el cultivo de las bellas artes mediante una iniciativa que merece ser replicada en todo México.
México Opera Studio -MOS, para los amigos- es un ejemplo de lo que la IP mexicana puede hacer para apoyar al talento de los jóvenes que fueron tocados por la mano del Dios de Spinoza, con virtudes artísticas que sobresalen del común denominador.



