Arde España; Pedro Sánchez, de vacaciones

Según el balance oficial, han ardido 173 mil 651 hectáreas entre el 1 de enero y el 28 de julio, esto es, casi seis veces lo carbonizado hace un año.
Sin embargo, el sistema satelital EFFIS (European Forest Fire Information System, por sus siglas en inglés), con metodología distinta y un día más de margen, calcula más de 200 mil hectáreas calcinadas.
Las cifras no coinciden porque miden temas ligeramente distintos, pero ambas cuentan la misma historia.
Sólo Ávila concentra más de 50 mil hectáreas abrasadas —el mayor incendio de la historia de España—, Madrid más de 25 mil, Castellón 6 mil 500 (dato al 26 de julio) y Toledo unas 2 mil.
El 24 de julio el Gobierno declaró la emergencia de interés nacional en Madrid, Ávila y Toledo, la primera vez que se activa ese mecanismo por un incendio forestal.
- Más de 92 mil personas evacuadas o confinadas.
- En Almería, el 9 de julio, las llamas mataron a 13 personas.
Sánchez vacaciona con ocho grandes incendios todavía activos en el resto del país.
Encima, la cuarta ola de calor que recién arrancó podría disparar el riesgo de incendio a niveles extremos justo en las zonas donde se sigue trabajando, circunstancia que complica la extinción.
El año pasado Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular y líder de la oposición, dijo que las vacaciones estaban sobrevaloradas, olvidando que para España las vacaciones son más sagradas que una hostia.
Lo cierto es que no todos los puestos, cargos o responsabilidades permiten el mismo descanso en el mismo momento.
Un presidente o un bombero con una emergencia nacional del tamaño de ocho incendios todavía sin apagar, no es un ciudadano común que se puede ir de vacaciones.
Para Moncloa el "descanso institucional" del presidente es esencial.
Lo normaliza porque es agosto, son conquistas laborales, y se vale, pero las vacaciones, insisto, no son iguales para todos los empleados (como los bomberos) o líderes (como Pedro Sánchez).
Ningún capitán abandona el barco durante la tempestad.


