Pedro Sánchez: brillante y maquiavélico

Sus playlists musicales y entrevistas a modo, tienen a la oposición, a sus críticos y a los ceutíes en jaque.
Nadie como él para decirse y luego desdecirse con eufemismos, técnicas de persuasión y estrategias populistas de manipulación.
Más de ocho años en el poder lo confirman.
Guste o no, Sánchez ejerce un exitoso liderazgo maquiavélico que tiene polarizado al país.
Aunque el Gobierno evade las cifras a toda costa, los números insisten en gritar: el 30 y 31 de julio, más de 72 mil personas cruzaron ilegalmente la frontera a nado y a pie, según estimaciones del Ministerio del Interior.
En el intento murieron ahogadas al menos 88 personas, cifra oficial de la Ciudad Autónoma; la ONG Caminando Fronteras la eleva a 145 si se suman los fallecidos del lado marroquí, un dato que Rabat no ha confirmado.
La gran mayoría regresó a Marruecos en las primeras horas, pero el propio Gobierno reconoce que es "imposible" determinar cuántos se quedaron con exactitud.
Empero, los cálculos hablan de unas 13 mil personas, entre adultos y menores.
Con 18 kilómetros cuadrados y poco más de 80 mil habitantes, Ceuta no está en condiciones de albergar dignamente a ese número de migrantes.
Menos aún cuando Juan Jesús Vivas, su presidente desde 2001, respetado por los ceutíes, no cuenta con el espaldarazo de Sánchez.
A cincuenta días de la invasión, los problemas de esta Ciudad Autónoma van in crescendo: la Fiscalía Superior de Andalucía ha reportado decenas de agresiones sexuales y un aumento, sin cifra oficial, en robos y delitos de resistencia a la autoridad; Sanidad confirma brotes de sarna, gastroenteritis y varicela; decenas de padres de familia han decidido no enviar a sus hijos a clases debido a la inseguridad pública.
Los problemas son diversos y graves, más aún cuando los servicios de salud, así como los cuerpos y cuerpas (sic) de seguridad se han visto rebasados.
Al inicio del desgarriate migratorio, el presidente decidió compartir su playlist.
Desde la comodidad de un sillón de la Moncloa, apareció con la frase "la banda sonora de mi verano" y una sonrisa de oreja a oreja que, vista desde Ceuta, cayó como una patada en las partes nobles.
¿Apatía? No, de ninguna manera.
Un presidente de este calibre no difunde una playlist por descuido.
Un provocador distrae y/o crea cortinas de humo para ocultar algo que está cocinándose entre bambalinas.
No lo minimicen.
Sánchez es un genio en el arte de la simulación.
Además, es veloz, no se le atora ni una coma, menos un calificativo que desprestigie al adversario.
- ¿Por qué Sánchez no toca ni con el pétalo de una rosa al Rey de Marruecos, Mohamed VI?
- ¿Y por qué dejó a Felipe VI fuera del Consejo de Seguridad Nacional que decidió el mando único en Ceuta?
En una entrevista del 31 de agosto para la Cadena SER, se comparó con el Rey usando un dato falso, con la clara intención de recriminarlo, aunque le salió el tiro por la culata:
- "Yo llevo ocho años gobernando. El Rey lleva reinando más de veinte años. ¿Cuántas veces ha ido a Ceuta y Melilla? No ha ido ninguna vez", aseguró, sin que nadie lo corrigiera.
Hay que señalar que Felipe VI reina desde 2014, doce años, no veinte.
De hecho, hay medios que se preguntan abiertamente si el presidente está aprovechando esta crisis para allanar el camino hacia una España sin monarquía.
No hace falta compartir esa tesis para notar el patrón: Sánchez protege sin tapujos y con esmero al monarca extranjero mientras intenta desprestigiar con datos falsos a su propio Rey.
Un informe del CENIF, Centro Nacional de Inmigración y Fronteras, filtrado el 1 de septiembre, atribuye a gendarmes marroquíes el descontrol fronterizo, algo que la propia Policía Nacional niega en público.
Sánchez, por su parte, exculpó a Marruecos desde el primer día.
Y lo sigue absolviendo.
Un presidente que defiende al país que su propia inteligencia responsabiliza, no es ingenuo, es que algo se trae entre manos con el país vecino.


