
1.
Tendemos, en lo personal e institucional, a resaltar lo negativo, demeritando y no pocas veces desapareciendo lo positivo.
Sufren este fenómeno, de manera notable, personajes de la vida pública: políticos, artistas, escritores, los hoy llamados influencers, y demás protagonistas de la noticia.
Sin embargo, creo que la FIFA está escapando a este fenómeno, y con creces.
2.
Cada cuatro años surgen nuevos escándalos del máximo organismo futbolero.
Siempre que llega un mundial se evidencía su conducta mafioso-corporativa, y aparecen actos de corrupción evidente.
La actual justa mundialista no escapa a este fenómeno, y ya tenemos una larga lista de tranzas y podredumbres encabezadas por el propio Infantino, quien ni siquiera designó a algunos de sus colaboradores para ejecutar las tropelías que hoy conocemos.
Si Qatar fue considerado como el mundial del escándalo, el que terminará el próximo domingo no se quedará atrás.

