Les platico:
El miedo no anda en burro, dice el dicho ranchero.
Aplica perfecto para Miguel Treviño de Hoyos, alcalde "independiente" del otrora municipio modelo de América Latina: San Pedro Garza García, NL, hoy convertido en oprobioso ejemplo de mal gobierno.
El ayuntamiento a su cargo tiene a más de 30 abogados en la nómina de varias dependencias y a pesar de semejante "ejército legal", en los cuatro años y medio que lleva su gestión se ha gastado más de $6 millones del erario para pagar los servicios externos del despacho Garza García y Asociados Bufete Jurídico.
DESPACHO NO ESTÁ EN EL PADRÓN DE PROVEEDORES DE SPGG
Este despacho NO APARECE en la lista de proveedores del municipio. ¿O sea que les están pagando aunque no estén registrados?
Otros proveedores me dicen que el trámite para entrar al padrón de SPGG es largo y tortuoso y ahora resulta que a este bufete legal que aboga por Miguel y sus causas personales lo contratan sin concurso de por medio y sin estar en el padrón de proveedores.
Apenas el pasado abril le fue asignado directamente, sin concurso al mismo despacho, otro contrato por $3 millones 800 mil.
Detonan más irregularidades.
1.-
- Nadie conoce a tales abogados en la dirección que registraron.
- Físicamente no hay un lugar donde reciban y oigan notificaciones, como dice el argot de los abogados y no hay ninguna página del mentado despacho.
- Incluso Google indica que su domicilio en San Pedro está cerrado temporalmente.
2.-
- El segundo contrato vence el 30 de septiembre del 2024, fecha en la que Miguel debe entregar la alcaldía a su sucesor.
- Pero ese segundo contrato trae una cláusula que dice que podría ser ampliado en su plazo mediante el ademdum respectivo.
- Lo que no se especifica es quién va a pagar los honorarios extendidos.
- Si su delfín gana las elecciones del 2024, la nueva administración será la pagana, pero ¿y si no?
¿Para qué quiere Miguel Treviño a tantos abogados, internos y externos?
Quizá busca asegurarse de que no se le abran las puertas de la cárcel, porque ya sin fuero, que el Dios de Spinoza lo coja confesado.
Pierde juicios uno a uno.
El último es el Amparo que obtuvo Víctor Martínez, un líder vecinal, para evitar que los niños voten en el uso del presupuesto participativo de las colonias, tal como quiere hacerlo Miguel.


