No se preocupen, no seré tan gentil con Mijes, Tatiana, Waldo, Judith y Colosio

¿Les platico? ¡Arre!
Amigos míos, no leo al Oráculo de Delfos porque no soy oraculero como otros lo son.
Tampoco hago encuestas, porque son lavaderos, factureros, resumideros y estercoleros de lana de los interesados y sus patrocinados, ingenuos diamadre porque no miden los alcances del DEDO UNGIDOR, que se mueve a sus anchas peor que El Tapado en tiempos de la dictadura perfecta, y que hoy decide no solo en MORENA, sino en los otros partidos.
Escudriño el horizonte, pero no tanto; bueno, a veces sí, cuando escriben mis apreciados colegas, Luis Padua, Eloy Garza y Oscar Tamez, y más desde que ese periódico se deshizo del conato de “analista” naranjón metichón que cobra sin jalar en la secretaría del medio ambiente del nuevo Nuevo León: Luis Gerardo Treviño.



