150 coreando al mismo tiempo, tres solistas y una orquesta

¿Les platico? ¡Arre!
El coro inicial y el final es el mismo. Mundialmente conocido.
Se trata del coro principal de una obra, más reproducido, más escuchado en el siglo XX y en lo que va del XXI.
Su trasfondo, su origen se basa en poemas y canciones de estilo disoluto, crítico e irreverente, obra de unos monjes de los siglos XI y XII llamados goliardos.
Ese coro inicial y final se llama Oh, Fortuna imperatrix mundi (Oh, Fortuna, emperatriz del mundo).
Todo mundo conoce este movimiento, pero muy pocos se saben el nombre y muchísimos menos han escuchado más allá de esta parte de la obra.
Ese coro es interpretado en todos lados, el cine, la televisión, hasta en eventos deportivos.
Falta poco para que lo escuchemos en algún momento del Mundial FIFA 2026.
La noche de este jueves 9, la OSUANL salió de su reducto -el Teatro Mederos de la UANL- y se fueron todos a la Arena Monterrey, un lugar no muy propicio para las obras sinfónicas y menos de este tipo.
La orquesta se salió también de su público habitual y eso se vio en los huecos que por más que quisieron cubrirlos con la oscuridad, no pasaron desapercibidos.
Los organizadores -o corredores o representantes o multitaskeros o dueños de medios de comunicación- apelaron a lo conocida que es esta obra, pero no del toda conocida su larguísima extensión que -como dije- rebasa la hora.


