Plomo en el aire y 50% de aranceles al acero: ¿problemas para NL?

Pero la contundente investigación que ayer publicó El Horizonte sobre la contaminación de óxido ferroso en la planta Guerrero, en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, nos pone en alerta: el riesgo para la salud de los nuevoleoneses se incrementa cada día.
Enfermedades cardíacas y de vías respiratorias obligan a poner remedio pleno a fin de proteger a las familias de las colonias aledañas como Cuauhtémoc y Garza Cantú.
Si sumamos las recientes denuncias por la contaminación del arroyo La Talaverna, y de otros estados del país como Puebla, donde también se denunció la contaminación de esa empresa en el río Atoyac por la alta descarga de residuos tóxicos, algo debe hacer esta transnacional para retomar el rumbo de su reputación como empresa socialmente responsable.
Quizá los primeros asegunes de Ternium no suscintaron en Nuevo León, sino en Michoacán. Y no fueron de carácter ecológico.
Esta empresa extractora de hierro, de capital ítalo-argentino, tuvo un litigio que trascendió a la entidad contra los 401 comuneros de Aquila, propietarios de las tierras de explotación.
Ternium instaló ahí la mina San Martín, en la Costa Sierra Nahua, que le dejaría, en promedio, utilidades anuales de alrededor de $300 millones de dólares.
La renegociación de las regalías fue un proceso legal muy sinuoso.
Es verdad lo que dice la Cámara Nacional de la Industria Minera en México: los altos índices de extracción nos vuelven prácticamente una potencia minera que no hemos sabido ponderar en México.



