
1.
La narración parte de una mamá que confiesa a sus hijos tener el presentimiento de que algo muy grave va a pasar ese día.
El rumor se propaga entre los vecinos, la gente comienza a alarmarse, realiza compras de pánico y terminan por desmantelar el pueblo.
Al abandonarlo, queman sus casas para que nadie las pueda ocupar. La señora, observando a lo lejos la desgracia, confirma: “Les dije que algo muy grave iba a pasar hoy, y no me creyeron”.
2.
A García Márquez le faltó añadir que, muy probablemente, la señora del presagio pidió un préstamo en los días previos, compró todas las casas de la localidad y, una vez destruídas, comercializó los terrenos y se hizo de una fortuna.
Así lo hacen los magnates de la IA: nos asustan con su creación, invitan a los competidores a detenerse, mientras ellos continúan investigando, avanzando, y ganando millones.
Son tan brillantes que su propia creación comienza a asustarlos, a asustarnos, y parecen decirnos: “si fui tan listo para inventar el problema, lo seré para resolverlo”.
3.
Proponen lo que se llama una profecía autocumplida, de las que tenemos muchos ejemplos.
Me platican de una pareja -debe ser un cuento-, con hijos ya casados y fuera del hogar, dueña de una inmensa casa, con un amplio sótano como sala de juegos, que han comenzado a habilitar para convertirlo en búnker.
El esposo, ingeniero del TEC, sostiene que ya viene el apocalipsis cibernético, y ha imaginado una serie de escenarios catastróficos para los que quiere estar preparado.
Como la Inteligencia Artificial (IA) bloqueará nuestras cuentas bancarias, se hizo de una enorme caja fuerte…
4.
… para guardar efectivo; instaló un criadero de palomas mensajeras, pues también se cortarán las comunicaciones telefónicas; almacena cientos, miles, de garrafones con agua potable, ya que se inhabilitarán las presas; compró cantidades monumentales de velas y cerillos: se interrumpirá la luz eléctrica; y consiguió innumerables vacunas, seguro de que los laboratorios liberarán los más contagiosos virus.
La pareja se despidió de sus hijos, segura de no volverlos a ver jamás y, aprovechando la que consideraron última videconferencia, les mandaron besos paternos y maternos.
