Presupuestar lo impredecible

Javier Treviño DETONA®  En su ensayo sobre presupuestos y la IA, Javier Treviño resalta que el buen gobierno del futuro será el que construya instituciones capaces de responder a medianos plazos.

Por Javier Treviño Cantú
Javier Treviño - avatar
Presupuestos e Inteligencia Artificial
PRESIONA YEscucha

Cada septiembre, México discute el futuro mirando principalmente por el espejo retrovisor. 

Debatimos cuánto crecerá la economía, cuánto recaudará el gobierno, cuál será el precio del petróleo, cuánto costará la deuda, qué programas recibirán más recursos y cuánto podremos gastar sin poner en riesgo las finanzas públicas.

Son preguntas indispensables. 

Pero un nuevo estudio de Karen Dynan, Douglas Elmendorf y Louise Sheiner plantea una pregunta mucho más inquietante:

  •  ¿qué pasa si la inteligencia artificial comienza a transformar la economía más rápido que nuestra capacidad para presupuestarla?

El estudio “How Might Fiscal Policy Respond to the Rise of Artificial Intelligence?”, publicado por el National Bureau of Economic Research, no intenta adivinar el futuro. 

Hace algo más útil: construye escenarios. 

Sus autores reconocen que nadie sabe todavía con certeza cuánto elevará la IA la productividad, cuántos empleos desplazará, cómo modificará los salarios ni qué proporción del nuevo ingreso terminará en manos de los trabajadores o de los propietarios del capital. 

Precisamente por esa incertidumbre sostienen que la política fiscal necesita nuevas herramientas.

Todo eso importa. 

Pero hay una pregunta que prácticamente todos los gobiernos del mundo tendrán que incorporar muy pronto a sus presupuestos:

 ¿qué le hará la IA a las finanzas públicas?

Cuatro futuros

Dynan, Elmendorf y Sheiner construyen cuatro escenarios ilustrativos:

En el primero ocurre algo cercano al sueño tecnológico:

La IA eleva sustancialmente la productividad, aumenta el ingreso nacional y los beneficios se distribuyen aproximadamente como se distribuye hoy el ingreso. 

Más productividad significa más crecimiento. 

Más crecimiento genera mayor recaudación. 

Y una economía mayor hace que la deuda existente pese menos como proporción del PIB. E

ste es el escenario que todos quisiéramos.

Pero existe un segundo. 

La productividad aumenta igualmente, pero los beneficios se concentran entre las personas de mayores ingresos. 

La economía crece, pero también la desigualdad.

El tercero añade desplazamiento laboral. 

La IA sigue creando riqueza, pero simultáneamente elimina determinadas ocupaciones. 

Algunos trabajadores encuentran nuevos empleos; otros tardan mucho más en hacerlo; algunos terminan abandonando la fuerza laboral.

Y existe un cuarto escenario mucho más disruptivo: enorme aumento de productividad, desplazamiento significativo de trabajadores y concentración de prácticamente todo el ingreso adicional en los propietarios del capital.

Lo extraordinario es que en los cuatro casos podemos afirmar que la IA fue “exitosa”. 

La productividad aumentó. 

Pero las sociedades resultantes son radicalmente diferentes. 

Ahí está la gran lección del estudio: 

Crecimiento económico y bienestar social pueden dejar de viajar automáticamente en el mismo vehículo.

Crecer ya no será suficiente

Durante décadas, buena parte de la política económica se construyó alrededor de una lógica razonable: elevar productividad, inversión y crecimiento, porque sus beneficios eventualmente se transmiten mediante empleo, salarios, consumo y recaudación. 

La IA podría alterar algunos de esos mecanismos.

Imaginemos una empresa que duplica su producción gracias a agentes inteligentes y automatización. 

  • Su productividad aumenta extraordinariamente.
  • Sus utilidades también. 

Pero necesita menos trabajadores. 

Desde el punto de vista del PIB, puede ser una magnífica noticia. 

Desde el punto de vista fiscal y social, la respuesta dependerá de algo distinto: quién recibió el nuevo ingreso.

Esta es una de las aportaciones más importantes del trabajo. 

La política fiscal del futuro no podrá observar solamente cuánto crece la economía. 

Tendrá que observar cómo se distribuye ese crecimiento entre trabajo y capital.

Y esto es particularmente importante para México. 

Tenemos una economía caracterizada por alta informalidad, enormes diferencias regionales, empresas de productividad extraordinaria coexistiendo con millones de micronegocios de baja productividad y capacidades digitales muy desiguales. 

Una revolución tecnológica puede cerrar esas brechas, o ampliarlas.

El presupuesto mexicano necesita escenarios de IA

Aquí aparece la primera propuesta concreta. 

México podría incorporar en los Criterios Generales de Política Económica un capítulo permanente sobre IA, automatización y mercado laboral. No para predecir cuántos empleos desaparecerán en 2035. 

Nadie puede hacerlo seriamente, precisamente lo contrario.

Hacienda podría construir escenarios. 

  • ¿Qué ocurre con ingresos tributarios, gasto social, seguridad social y deuda si la productividad aumenta fuertemente?
  • ¿Qué sucede si aumenta la productividad pero disminuye la participación del trabajo en el ingreso?
  • ¿Qué ocurre si determinadas ocupaciones administrativas, financieras, manufactureras o de servicios sufren desplazamientos rápidos?
  • ¿Qué pasa si productividad, desigualdad y desplazamiento laboral aumentan simultáneamente?

El presupuesto dejaría de ser solamente un pronóstico para convertirse también en un radar de futuros posibles.

Javier Treviño Cantú
Javier Treviño es Vice Presidente de Walmart para México y Centroamérica. Fue Director General Ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Además es Fundador y Presidente de la consultoría Javier Treviño y Asociados. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y Maestro en Políticas Públicas por la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. En el Gobierno Federal, se desempeñó como Subsecretario de Educación Básica; Subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y Ministro de Información y Vocero en la Embajada de México en los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Javier Treviño fue Asesor del Secretario de Desarrollo Social Luis Donaldo Colosio; Secretario General de Gobierno de Nuevo León y Diputado Federal por Nuevo León. En el sector privado, fue Vicepresidente Senior de Comunicación y Asuntos Corporativos de CEMEX. Fue miembro fundador y Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Es miembro del Consejo de la Fundación de El Colegio de México. Es miembro fundador del Consejo Asesor del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center. Es miembro del Consejo del Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California, San Diego. Y ha sido miembro de los consejos de la Fundación para las Américas de la OEA y del North American Center de Arizona State University.