Pertinencia, poder y los problemas que nadie quiere resolver

Carlos Chavarría DETONA®  Hay una regla no escrita que gobierna todas las decisiones importantes en el mundo: si un problema no está en la agenda política, no existe. 

Por Carlos Chavarría
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No importa que sea medible, documentado y creciente. 

No importa que haya datos, proyecciones y expertos que lleven décadas advirtiendo, si los que deciden eligieron no verlo, el problema simplemente no ocupa espacio en la realidad que importa — la realidad donde se asignan recursos, se movilizan instituciones y se construyen soluciones.

Lo que padecen millones de personas puede ser perfectamente real y, al mismo tiempo, políticamente inexistente, esa es la trampa, y no es un accidente.

Los problemas globales más urgentes — seguridad alimentaria, acceso al agua potable, cambio climático, desigualdad estructural, envejecimiento poblacional — no son hipotéticos ni distantes. 

Son reales, medibles y crecientes, y sin embargo, no están en el centro de las decisiones que se toman diariamente en los centros de poder del mundo. 

La pregunta que casi nadie hace en voz alta es por qué, la respuesta incómoda es que alguien decidió que no son suficientemente pertinentes como para desplazar las prioridades que sí lo son.

La pertinencia no es un criterio técnico neutral, es una decisión política, y cuando esa decisión queda en manos de quienes tienen interés en mantener el orden existente, los problemas que amenazan ese orden tienden a volverse invisibles, no porque no existan, sino porque han sido sistemáticamente excluidos del marco de lo que merece atención, recursos y solución.

Lo que no está en la agenda no existe para el poder. 

Existe para quienes lo padecen, que generalmente no son los mismos que deciden la agenda, el poder actual no sufre de ceguera del futuro, sufre de indiferencia planificada. 

El verdadero diseño de futuros no consiste en predecir de forma pasiva qué va a pasar, sino en liberar el espacio de lo posible, hoy secuestrado por las agendas cortoplacistas del presente.

¿Cómo opera la pertinencia secuestrada?. 

La gobernanza contemporánea se basa en la administración de conflictos y en la popularidad, y muy poco en el conocimiento y el trabajo de expertos. 

Muchas soluciones adoptadas van en contra de la propia evidencia empírica — repitiendo aplicaciones que no han dado resultados en el pasado con la esperanza de que esta vez funcionen. 

No es incompetencia técnica, es una elección estratégica: mantener a las comunidades tranquilas sin alterar las relaciones de poder que determinan quién se beneficia del estado actual de las cosas.

El mecanismo es preciso:

Cada país o región vincula las ideologías dominantes con el bienestar, como si entre ideología y bienestar existiera una relación causal — en contra de toda evidencia empírica.

Los antagonismos ideológicos se usan para explicar problemas cuyas raíces son concretas y materiales, y mientras el debate se consume en esos antagonismos, las causas reales permanecen intactas. 

Los gobiernos instalados en la arrogancia indiferente son quienes fijan hoy los términos de pertinencia y relevancia en todos los terrenos, dejando a la ciencia como un buen muchacho al que hay que darle alguna oportunidad y reconocimiento.

Caso 1 — La energía nuclear: pertinencia truncada con consecuencias irreversibles

El ejemplo más claro y más costoso de la pertinencia secuestrada es la energía nuclear, bajo el contexto de la Segunda Guerra Mundial, los actores que dirigían el conflicto determinaron que era pertinente avanzar en el uso de las fuerzas nucleares para acortar el período bélico. 

Toda la relevancia se otorgó a desarrollar la bomba atómica, y así se hizo.

Pasada la emergencia, se mantuvo la relevancia y se agregaron aplicaciones civiles — salud, generación eléctrica — sin considerar el problema posterior de los residuos radiactivos, que hoy es un tema sin solución viable. 

La pregunta sobre qué hacer con los residuos nunca fue pertinente mientras la tecnología se desarrollaba. Se volvió pertinente solo cuando ya no había manera de evitarla.

Este es el patrón de la pertinencia truncada, se define la relevancia en función de la urgencia inmediata, se resuelve esa urgencia, y se mantiene el mismo marco sin revisar los costos de largo plazo que ese marco excluyó deliberadamente.

Carlos Chavarría
Ingeniero químico e ingeniero industrial, co-autor del libro "Transporte Metropolitano de Monterrey, Análisis y Solución de un Viejo Problema", con maestría en Ingeniería Industrial y diplomado en Administración de Medios de Transporte.