
El Jardín de las Delicias. El Bosco. 1500-1505. Museo Del Prado. Madrid.
- Una catequista, que también era nutrióloga, sugirió cambiar radicalmente el menú, para volverlo más nutritivo.
- Así, en vez de pastelitos, chocolates, papas fritas y botanas de todo tipo, se promocionaban ahora vasitos con fruta fresca, ensaladitas de verduras y aguas de sabores.
- Sobra decir que fracasó la saludable iniciativa, y en el intermedio de la sesión todo mundo iba a la calle, para comprar afuera lo que no se vendía adentro.
2.
- Está visto que las prohibiciones nunca son positivas, y terminan por alentar aquello que quieren vetar.
- Recuerdo que en el seminario teníamos, en la biblioteca, un estante con libros prohibidos, custodiado con candado por uno de los formadores.
- La tentación era mucha, y no fueron pocas las ocasiones en que tomábamos “prestada” la llave, para hurgar entre los textos que no eran pornográficos, como imaginábamos, sino con títulos tan poco atractivos como El Capital, de Karl Marx o La Náusea de Jean Paul Sartre. Claro que los leímos, pues por algo se prohibían.
3.
- Preveo que lo mismo sucederá con la reciente iniciativa del gobierno federal, consistente en prohibir la venta de la llamada comida chatarra en las escuelas del país.
- A partir de este año, los alimentos con altos contenidos de sodio, grasas y azúcares no serán permitidos “para la preparación, distribución y expendio” en los centros educativos.
- Las razones de esta disposición se basan en que México es uno de los países con los mayores índices de obesidad y sobrepeso infantil del mundo.
- De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición del año pasado…
4. …,
- ...entre el 36 y el 40% de adolescentes se encuentran en estos parámetros.
- A esto agreguemos que la obesidad se asocia con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares, sin mencionar la discriminación y el estigma que acompaña a los niños “gorditos”.
- Así vistas las cosas, parece razonable la medida, y la lógica diría que si desapareces la oferta, ya no habrá demanda, y si cambias los antojitos clásicos por viandas nutritivas, en automático tendremos niños y adolescentes sanos y robustos.
5.
- Pero no es tan fácil, por más razonable que pueda ser la prohibición.
- ¿Qué impedirá la colocación, al exterior de los planteles educativos, de vendedores ambulantes con todo tipo de pecaminosos manjares para paladares deseosos del placer en detrimento de su bondad nutricional?
- ¿Se utilizará la fuerza pública para desalojarlos?
- ¿Por cuánto tiempo?
- ¿Y qué hacemos con los compañeritos, comerciantes en ciernes, que introducirán en sus mochilas todo tipo de delicias culinarias para sus antojadizos colegas?
- ¿Serán expulsados por sus profesores?

