Purga de gobernadores

Ya empezó la purga política.
López Obrador los amenazó, en una misma semana, dos veces. Primero, les envió una carta y luego ordenó a la Fiscalía pedir al Congreso federal el desafuero del gobernador de Tamaulipas para procesarlo por delincuencia organizada.
La carta a los gobernadores es una amenaza velada. Los exhortó a no intervenir en apoyo a algún candidato o partido, a no utilizar el presupuesto público con fines electorales, a impedir la compra de lealtades o conciencias, a traficar con la pobreza de la gente, a evitar el acarreo y relleno de urnas.
Para decirlo rápido: El y nadie más, puede comprar la conciencia y voluntad de los pobres; él y nadie más tiene autoridad para usar las vacunas con fines electores, para desviar y utilizar arbitrariamente los impuestos de los mexicanos con el propósito de comprar votos y atrincherarse en el poder.
AGUAS -DICE AMLO- HAY CÁRCEL
En el cuerpo de la carta le recuerda a los gobernadores que hoy que -de acuerdo a la reforma que él mismo envió al Congreso- el delito electoral se castiga con cárcel y sin derecho a salir bajo fianza.
Así que, señores gobernadores, este es un llamado para que sus partidos se declaren de “brazos caídos” y dejen que Morena gane las elecciones.
Y si no acatan las instrucciones, les puede ocurrir lo mismo que a su homólogo de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, sentenciado por el verdugo de Palacio a ser desaforado por exigir la revisión del pacto fiscal, defender las inversiones en energía limpia o por exhibir el documento apócrifo con el que la CFE pretendió justificar el apagón masivo del año pasado.
¡Cuidado!, este es el año de los “cuchillos largos”, de la venganza y la persecución.
El régimen está dispuesto a recurrir a lo que sea con tal de que Morena retenga la mayoría en la Cámara de Diputados y pueda ganar el mayor número de gubernaturas posibles.
El gobierno se dispone a dar los golpes que sean necesarios para terminar de apoderarse de todas las estructuras del Estado mexicano.
Lo quiere todo y ganar los comicios del 6 de junio son determinantes para lograrlo
Por eso López Obrador ya echó a andar la maquinaria de propaganda fascista para atacar a quienes se atrevan a decirle: “No, señor presidente”.
Eso explica las critica a la Auditoría Superior de la Federación y el amago a su titular David Colmenares quien no tuvo el valor de mantenerse en lo dicho: Que la cancelación del aeropuerto de Texcoco -más que un símbolo anticorrupción- representa uno de los peores atracos hecho en contra del pueblo de México por la cantidad de dinero echado a la basura.
Colmenares intentó poner a prueba la autonomía de la institución que encabeza, pero terminó doblegado por la amenaza del tirano.
AMLO busca acabar con todos los obstáculos a la consolidación de su proyecto político. Por eso llegó al extremo de amenazar con juzgar por “traición a la patria” y llevar al paredón de fusilamiento a los abogados que intenten defender a los inversionistas privados contra la reforma a la industria eléctrica.
La purga está en marcha. De ahí también que los magistrados del tribunal federal hayan renunciado vergonzosamente a la autonomía constitucional. Hoy sólo acatan las órdenes que les dan desde la Consejería Jurídica de Presidencia para avalar la injerencia del dictador en las elecciones.

