
Una de las mayores fantasías económicas de Claudia Sheinbaum está en el empleo.
En esa fértil imaginación, su modelo económico es una máquina de creación de trabajos, la realidad por desgracia muestra un panorama aterrador.
De acuerdo con cifras del IMSS publicadas ayer, el año 2025 cerró con 22 millones 517 mil 76 empleos formales, una caída de 320 mil 692 con respecto a noviembre.
Pero además hay que considerar que 206 mil 521 empleos ya existían en plataformas digitales (como Uber y Rappi) y fueron formalizados por medio de un programa de aplicación forzosa en vigor desde hace seis meses, por ello, realmente se crearon solo 72 mil 176 empleos formales nuevos en el país, un paupérrimo aumento de 0.3% con respecto al cierre de 2024.
Si no se consideran las profundas recesiones causadas por la pandemia (2020) y la crisis financiera global (2008-09), en que hubo fuertes destrucciones de empleo formal, una creación en año calendario tan baja no se registraba desde 2003.
Pero la postpandemia ha mostrado el talón de Aquiles laboral del modelo obradorista y que tan fielmente aplica la entenada del tabasqueño, cada año desde 2021, sin excepción, se ha reducido la creación de empleo formal hasta llegar a prácticamente cero el año que recién terminó.
Pero apenas el 26 de diciembre pasado Sheinbaum presumía que México era el segundo país del mundo (después de Japón) con la menor tasa de desocupación (2.7%).
El problema es que “el mundo” era una muestra de 14 países, ignorando a muchos con tasas de desocupación mucho más bajas que México, no era Día de los Inocentes, pero al parecer Sheinbaum cree que la gran mayoría de los mexicanos lo son (o lo es ella repitiendo las fantasías que le alimentan sus asesores).
Que la Presidenta hablara de “ocupación” y no de “empleo formal” no es casual.
En la primera definición entran todos aquellos que están “ocupados”, incluyendo los que laboran en la informalidad (y que son la mayoría con respecto al total que trabajan en el país).
Una informalidad que, esa sí, está aumentando desde 2024 después de haber mostrado una tendencia a la baja desde 2009, otra cifra que refleja la mayor informalidad es que está cayendo el número de patrones registrados ante el IMSS.
A fines de 2025 eran 1 millón 29 mil 280 empleadores, casi 44 mil menos que hace dos años.
¿Qué está ocurriendo? lo que Sheinbaum fantasea que es un exitoso modelo de transformación laboral es realmente uno que destruye la creación de empleos.
Los fortísimos aumentos a los salarios mínimos que inició su padre político, y que ella ha seguido con el entusiasmo habitual, ya están teniendo impacto (negativo) en el empleo y esto solo empeorará.
Porque la Presidenta ya dictaminó que esos incrementos deberán promediar 12% anual hasta 2030 y la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) ya anunció que cumplirá con esa cifra durante los próximos años.
A esto se deben agregar otros elementos como más días de vacaciones y la cancelación del outsourcing, a los que se agregarán en el futuro menos horas de trabajo a la semana.
Todo suena muy hermoso –y de hecho lo es para quien encuentre un empleo formal, el problema es que cada vez son menos.
Pero al parecer de eso no se entera Claudia Sheinbaum, convencida de que está instrumentando un extraordinario modelo para la creación de trabajos formales.
