Que todo cambie, pero que siga igual
Lo que estamos presenciando en el ambiente político no es más que un muy aburrido juego de ajedrez...
...donde los contrincantes escogieron desde la apertura un juego cerrado, y a estas alturas, ya no tienen nada nuevo que ofrecer, excepto más basura para el que saque la cabeza.

El presidente se presentó como lo que siempre fue: un golpeador que usa el descontón, que no tiene respeto por regla alguna, que no le importan la formas o la etiqueta, en tanto no cause impactos en su objetivos y estrategias electoral.
Increíble que de nuevo veamos al poderoso “dedo” y al “tapado” de antes, hoy “corcholata”, haciendo de las suyas.

Su estrategia electoral nada tiene de innovadora para los que pertenecemos a la generación de los que nacimos en los 40s y 50s del siglo pasado. Se trata de asegurar un voto duro, como siempre con la gente más fregada, y de ahí sostenerse hasta el final.
Sabedor de la importancia del macro económico, se ha cuidado de mantener “buenas finanzas nacionales” y subsidiar a sus electores para no degradar, más de lo que ya están, “sus finanzas familiares”.