Racismo sampetrino

Resulta que el relacionista público del antro "Strana", ubicado en el municipio más rico de Latinoamérica, incluso más próspero que innumerables municipios europeos, explica que las políticas de su empresa tienen prohibida la entrada a jóvenes de piel morena o negra.
¿Es la primera vez que sucede?
- En 2022, un antro llamado "Cosmo" dejó pasar a cinco suecas rubias y detuvo, sin explicación, a la sexta, la de piel oscura.
- En 2023 un cadenero del antro "Empire" le dijo textualmente a una joven: "personas como tú no entran".
- Entre un caso y otro cambia el nombre del antro, el filtro es el mismo, el municipio es el mismo; está documentado.
La ley de Nuevo León prohíbe negar el servicio por color de piel, según el Conapred (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación), sin embargo, tal parece que la clasificación por tono de piel sigue funcionando como modelo de negocio en una metrópoli que pretende ser de carácter mundial, con el rascacielos más alto de América Latina, la plaza más grande de México y el canal artificial más largo del continente, pero con costumbres decimonónicas.
La metrópoli regia es ejemplo de innovación, competitividad, profesionalización y finanzas a nivel mundial, sin duda.
Pero le falta un ingrediente: universalismo.
La ciudad, con todos sus atributos, carece de mundanidad.
Una urbe con apertura mental no necesita una tabla de tonos de piel en la puerta de un antro, porque la mezcla sería la norma social.
Que haga falta filtrar por apariencia es, en sí mismo, el síntoma de una ciudad rancia, aferrada a los prejuicios.
El cabello rubio natural es un rasgo genético minoritario, incluso a escala mundial: apenas el 2% de la población lo tiene, concentrado casi todo en el norte de Europa.
En Monterrey esa fracción es todavía menor.
Lo llamativo aquí es la insistencia femenina en querer ser güera, un rasgo que la biología reparte con escasez.
Han pasado setenta años desde que Clairol vendió el primer tinte para usar en el hogar.
Fue un éxito rotundo.
Desde entonces, el rubio y sus derivados son sinónimos de estatus y atractivo para una buena parte de la población esclava del agua oxigenada en esta ciudad que, al final del día, no es más que un rancho grande repleto de prejuicios sociales.


