
Fanaticus, es el origen de la palabra con que se definía a los cercanas al templo. Después se desvirtuó cuando aparecieron los creyentes que se creían poseídos por la divinidad.
La mezcla con la política fue funesta. Naram-Sin de Acad se proclamó dios en Mesopotomia. La idea le gustó en Egipto a Akhenatón y fundó un nuevo culto y, de paso, se nombró único vínculo con Atón.
Alejandro Magno tomó de ahí la idea y se alzó como hijo de Amón. Calígula demandó ser adorado como divinidad.
La revolución francesa, que partió de un noble ideal y una trinidad indisputable -libertad, igualdad, fraternidad- terminó en un baño de sangre cuando los jacobinos fanáticos cortaron la cabeza, literal, a sus antiguos compañeros y emprendieron la “purificación” de la vida nacional.
Antes, la iglesia católica perdió su compasión y su tolerancia cuando un converso se apoderó de la Inquisición: Torquemada.
En el siglo XX los fanáticos bolcheviques en la Unión Soviética condujeron al Gran Terror bajo Stalin y de ahí fundaron la dictadura del Gulag.
Los nazis idearon el holocausto, destruyeron Alemania hasta sus cimientos y colgaban de las luminarias a quienes se negaban seguir combatiendo pese a la certeza de la derrota entre las ruinas de Berlín en 1945.
El ciego fervor, la corrupción y el hambre insaciable de poder de la otrora revolución, hoy dictadura, llevó a la hambruna y a la indignidad al pueblo cubano. Hoy, están poniendo en riesgo su integridad territorial.
La ideología fanática contagia de arterioesclerosis a la política.
- El morenato está conduciendo al país a una nueva mutilación soberana no sólo por sus obvias ligas con el crimen organizado, sino también porque el proceso de toma de decisiones está cooptado por fanáticos.
- Denuncian el injerencismo cuando se han querido meter una y otra vez en las elecciones de Estados Unidos.
- Ahí está la declaración de López Obrador el 2 de febrero del 2024.
- La presencia de Marcelo Ebrard en 2016 en Nueva York en favor de Clinton.
- Ahí están los videos de cónsules haciendo proselitismo.
- El viaje a Barcelona fue una insensatez. Seguir defendiendo a los Castro, una incongruencia.
- Se apela a la prescripción del delito cometido hace 30 años, pero se insiste en exigir disculpas a España por excesos cometidos hace 500.


