Dice la conseja popular que cuando un argentino tiene una crisis hace un tango

Cuando la economía o las crisis políticas en América Latina se prenden fuego, cada país saca su mejor mecanismo de defensa para no perder la cordura en el intento:
El Argentino: Entra en crisis existencial, se pide un café y te arma un monólogo dramático y poético digno de un tango trágico mientras debate sobre psicoanálisis.
- (Raíz cultural: El tango nació en los arrabales rioplatenses como un lamento de inmigrantes sobre la pérdida y la nostalgia, de ahí viene el mito del argentino entregado a la introspección dramática y a la queja elocuente ante una devaluación).
El Mexicano (Centro): Desarma la tragedia colectiva y el pánico financiero transformando los sismos, los gasolinazos y la devaluación en un meme de humor negro en menos de cinco minutos.
- (Raíz cultural: Una relación histórica con la tragedia ligada al Día de Muertos, el humor negro es su mecanismo de defensa tradicional para restarle poder al miedo y procesar el estrés colectivo).
El Regio (Norte de México): ¡A la prima! Al regio le vale madre la poesía o los memes, porque a él lo que le da ansiedad es quedarse de ocioso.
En chinga se mete tres turnos extra en la maquila para ganarle al aumento de la canasta básica, le apaga el clima a los huercos a las cuatro de la mañana para que no lo mutile el recibo de la CFE y el sábado jala por un doce de Tecate Light bien muertas, compra salchichas para asar con descuento y prende el carbón para ahogar la inflación en una carne asada de emergencia.
"El PIB no se va a levantar solo, primo, ¡a jalar que se ocupa!"
El Colombiano: Aplica el optimismo del "echar pa'lante", saca un vallenato o una cumbia y te arma una fiesta en la cuadra bajo la firme filosofía de que la vida continúa.
El Venezolano: Activa el modo supervivencia extrema, emigra, monta un negocio de arepas en el extranjero y procesa la escasez crónica con un ingenio y una adaptabilidad envidiables.
El Chileno: Escribe un poema complejo o llena un muro con graffitis de protesta social, redactando un hilo de Twitter indescifrable y lleno de modismos locales que nadie más entiende.
El Brasileño: Lleva al extremo el lema de "rir para não chorar" (reír para no llorar), inunda el internet con memes gigantescos, se va a bailar samba a la playa y convierte la desgracia en el carnaval definitivo.
El Peruano: Se refugia en el trabajo silencioso y la gastronomía, inventa un plato nuevo con lo que encuentra y abre un negocio informal en la cochera para ganarle al día a día.
Pensamos que, al final, en este continente la desgracia no se llora:
- Se baila.
- Se jala el doble.
- Se tarjetea a meses sin intereses en Coppel o se vuelve viral para sobrevivir, convirtiendo una simple observación cultural en un mapa humorístico de la psicología latinoamericana.


