A revisión, el ‘ángel guardián’ de la economía

Lo que ha mantenido en pie a la economía mexicana en medio de los vendavales externos y los de fabricación propia, es lo que combatieron quienes hoy nos gobiernan:
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, forjado por los presidentes Carlos Salinas y George Bush, y luego firmado por el mandatario mexicano y William Clinton.
Dentro de poco más de un año habrá revisión integral del tratado entre la presidenta Claudia Sheinbaum y quien resulte ganador en las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
Ahí va a estar el principal foco de atención de nuestra política exterior.
Cuando llegó a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, el gobierno de Enrique Peña debió renegociarlo para evitar que el TLCAN se cayera y –afortunadamente– se salvó, con modificaciones (en pláticas que contaron con un observador del candidato ganador de las elecciones en México, AMLO) y fue rebautizado con el nombre de T-MEC.
Aunque formalmente la revisión del T-MEC está a casi dos años de distancia, el tema ya empezó a hacer sombra en la relación entre el próximo gobierno de Estados Unidos y el de Claudia Sheinbaum.
Bajo la inédita cláusula de revisión del T-MEC, los tres socios deben confirmar para el 1 de julio de 2026 si deciden continuar o abandonar el tratado.
Si Canadá, Estados Unidos o México deciden no renovar el acuerdo, se iniciará un proceso que dejará el futuro del T-MEC en un estado de incertidumbre durante los próximos años, con su consecuente impacto en el horizonte económico de América del Norte.
Expertos coinciden en que la incertidumbre que genera la cláusula de revisión ya es una preocupación mayor para las comunidades empresariales de los tres países. También para los tres gobiernos y sus Congresos.
Las presiones de los grupos de interés se harán sentir.


