Rinocerontes grises (I)

México está enfrentando un momento crítico para su porvenir.
La democracia construida a partir de 1977 está moribunda
Nos embiste un gran rinoceronte: la tentación de convertir a México en una dictadura de partido.
¿Suena fuerte? Mucho. Pero más duras son las evidencias que nos cercan día con día.
Ya no hay espacio para paliativos.
O asumimos con toda seriedad el riesgo que vivimos, o perderemos nuestra libertad.
EL DICTADOR

La figura del dictador (el que dicta: dictatum) nació en Roma: un personaje con poderes extraordinarios, supra legales, nombrado para controlar una situación en un tiempo determinado.
Lo que hoy vivimos es la tentación de instaurar, al menos, una dictadura de partido.
Un grupo compacto y extremadamente radical de fanáticos, que no creen en la democracia ni en los valores liberales están dispuestos a hacer lo que sea para mantenerse en el poder.
- Sin votos reales.
- Sin oposición.
- Sin contrapesos.
Juan Linz y Alfred Stepan definieron maravillosamente el talante democrático de un partido: cuando acepta que la democracia es el único juego en la ciudad.

- Morena cree en lo contrario.
- Cree en el poder absoluto.
- En que su palabra es la ley.
