
El problema no son los “elementos probatorios suficientes que justifiquen la viabilidad de la solicitud”, porque los hay y de sobra.
Hay plena evidencia de la actuación armada del Cártel de Sinaloa para hacer ganar a Rocha Moya en las elecciones de 2021, y eso es parte de la acusación.
Para la presidenta el problema es que entregar a Rocha Moya es admitir la existencia de un narcogobierno morenista, impulsado y protegido por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
No tiene salida: está con México o está con Morena.
Las administraciones de Morena permitieron, por distintas razones, la consolidación del narcogobierno en Sinaloa.
Hace poco más de dos años fui a ese estado y entrevisté a algunos de los cerca de 200 secuestrados por el Cártel de Sinaloa la noche previa de la elección:
- Poco antes de las dos de la mañana del domingo iba a mi casa y se me cerró un comando armado.
Adelante se atravesó otro carro, me pusieron en la parte de atrás, me quitaron la camisa y me la pusieron en la cabeza y me la apretaron con cinta canela, me llevaron a donde estaban concentrando a los levantados de aquí de Culiacán.
“De ahí nos llevaron a un rancho cerca de El Dorado, que es una judicatura costera, yo soy asmático, no podía respirar, entonces me bajaron la cinta y pude ver.
Éramos unos 40 o 50 secuestrados, me impresionó mucho, parecía una guerrilla, eran cuando menos unas 200 personas armadas.



