Treinta años después de la primera Scream de 1996 la franquicia sigue en pie con esta séptima parte.
Cómo vuela el tiempo, 30 años.
Ahora de nuevo Ghostface regresa para buscar a Sidney Prescott (Neve Campbell), la original víctima de la primera cinta y ahora con esposo e hija tiene que enfrentar al asesino que como de costumbre en cada película es uno nuevo o serán, ¿varios asesinos?
No hay nada nuevo bajo el sol y aún que el director del filme es Kevin Williamson, guionista de la original, el formato y narrativa sigue los mismos caminos de siempre.
El arranque con un asesinato que nada tiene que ver con el resto de la historia, para pasar al desarrollo que en esta ocasión se nota forzado por donde se le vea.
Principalmente porque para nada aparecen o son mencionadas Samantha y Tara Carpenter, encarnadas por Melissa Barrera y Jenna Ortega, donde la primera fue corrida de la franquicia por sus comentarios pro-Palestina y Jenna se fue mejor a ser parte de la segunda temporada de Merlina.
Ellas ya habían establecido a las mujeres luchonas que no se iban a dejar asesinar por Ghostface y ahora, a pesar de la presencia de Sidney y claro, el regreso de Gale Weathers (Courtney Cox) y los hermanos Chad y Mindy (Mason Gooding y Jasmine Savoy Brown), sobre todo con la entrada del personaje de Gale, todo apuntaba a buscar otra vez, nuevos aires en la franquicia.
¿Qué sucede ahora?
Nostalgia, remembranzas de la franquicia, recuerdos de amigos asesinados y dos o tres sorpresas que de verdad dio la idea que, aunque sacadas de la manga, el filme iba a dar pasos en nuevas direcciones.
Pues no, si Scream (1996) dio pie a remedos como Sé lo que Hicieron el Verano Pasado (1997), ahora parece al revés, el “requel” de Sé lo que Hicieron el Verano Pasado (2025) parece que dio pie a este Scream 7.
Y lo dicen en el filme al citar las películas de Halloween y Viernes 13, Scream 7 parece ya mas secuelas sin fin de esas dos franquicias, buscando mas lograr 1000 maneras para morir de forma horrible a la par del “gore” de la franquicia de Destino Final.
Algo que se había evadido con Samantha y Tara era pintarlas como la víctima ingenua presta a ponerse en frente del cuchillo de Ghostface.
Ahora Sidney, Gale y las demás víctimas potenciales se la pasan de la seca a la meca sin la capacidad de usar un teléfono para pedir apoyo a la policía y las fuerzas del orden, brillan por su ausencia.
Las víctimas, al estilo clásico de Viernes 13 y Halloween son presentadas sin pena ni gloria en una escena, para ser asesinados en la siguiente.
Estamos hablando de una dirección y un guion manejado por el creador de la serie que escribió desde la primera hasta la cuarta película, pues se quedó atascado en medio de todo.
Esto se pone peor cuando conocemos a Ghostface… y que nos recetan tanto rollo sacado de la manga que urge una película completa para ilustrar que demonios se explicó en el clímax porque hay un momento donde hasta nos quedamos con el “¿que qué?” en la boca.

