Opinión

Se combatió para tener gobiernos laicos

Óscar Tamez DETONA® Los tres grandes movimientos sociales de la historia mexicana defendieron la laicidad del gobierno y sus instituciones, pareciera que el gobierno federal abandonó la imparcialidad ideológica.
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Por Óscar Tamez
Foto tomada de la red.
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La laicidad se refiere a la imparcialidad religiosa, la neutralidad y lejanía con los cultos; el exceso de ideologización de los gobiernos los acerca por analogía a los gobiernos confesionales.

La característica de las teocracias o los gobiernos confesionales es que lo hacen desde la fe, desde la personal ideología en una creencia superior.

El concepto de gobierno laico aplicó para los que operaban alejados a cualquier religión, hoy también debe aplicarse como sinónimo de gobiernos sin ideología política. 

En la actualidad la ceguera de los gobiernos ideológicamente teologizados aplica a los que son deslumbrados por doctrinas políticas, no hay diferencia en la forma de conducirse entre unos y otros.

Cuando la pasión por una ideología raya en el fanatismo, convierte a sus seguidores en ciegos, en creyentes de una fe, así sea por un ser supremo o una ideología política, todo es lo mismo, son fanáticos que rompen con la laicidad institucional.

En el gobierno federal se conducen las instituciones desde el proceder confesional, desde la ofuscación ideológica de una única doctrina.

La diferencia con cualquiera religión es que cambian el catecismo religioso por el catecismo dogmático-político.