Los vándalos que causaron destrozos e incendiaron vehículos con la bandera de México en las manos en el centro de Los Ángeles le hicieron un enorme favor a Donald Trump: desviaron la atención de su costosísimo pleito con Elon Musk, le permitieron cargar contra el gobernador demócrata de California, y pusieron en las pantallas de todo Estados Unidos a los migrantes como energúmenos violentos.
La mala asesoría que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene en materia de política exterior ha puesto a México, otra vez, como el payaso de las cachetadas de Donald Trump y sitúa a nuestros connacionales en Estados Unidos en una grave situación de vulnerabilidad.
Hace un par de semanas (el 24 de mayo para ser precisos), desde San Luis Potosí, la presidenta lanzó una amenaza al gobierno de Estados Unidos: “Vamos a seguir informando, porque de ser necesario nos vamos a movilizar, porque no queremos que haya impuestos a las remesas de nuestros paisanos de Estados Unidos a México, que atienden a los más necesitados”.


