
Es difícil entrever un pensamiento propio, algo que muestre cierta originalidad en Claudia Sheinbaum, siempre lista para proclamar su abyección hacia quien la nombró.
La flamante candidata no duda en decir que seguirá sin desviarse la estrecha senda que le sigue marcando Andrés Manuel López Obrador.
Pudor o dignidad brillan por su ausencia, sean producto de una férrea disciplina interior que sabe que todavía no son los tiempos para ser ella misma, o una genuina ausencia de personalidad propia tras estar décadas bajo el mando del demagogo autoritario.
No puede descartarse que aprendió a mimetizarlo a tal grado que hace mucho desapareció cualquier vestigio de lo que ella fue.
La que se congració con AMLO construyendo los segundos pisos cuando este era Jefe de Gobierno capitalino ahora le ofrece nada menos que el segundo piso de la 4T.
Ahora, por favor vean esta conferencia, 28 minutos que merecen ser invertidos en nuestra formación.
Es la catalana Cayetana Álvarez de Toledo, líder audaz y una de las políticas, periodistas e intelectuales más sagaces de Iberoamérica.
Una campeona de la zalamería.
Sabe lo que el tabasqueño quiere escuchar: su propia voz a través de ella.
De vez en cuando, sin embargo, hay un atisbo de ideas propias.
Tiene un podcast semanal, y en uno de los más recientes destiló una propuesta que increíblemente no es una calca del obradorismo:
Realizar una planeación de la inversión extranjera que recibe México, para canalizarla a dónde más pueda traer bienestar para la población.
Considerar los recursos disponibles, como son energía, agua e infraestructura, y determinar lo adecuado para cada región.


