
San Antonio, Texas.-
Hasta el queque. Todos los vuelos del último día antes de las restricciones impuestas por “Amtrack Joe” Biden para controlar la pandemia, se fueron a tope.
Les platico: hice un “quick pol” entre los pasajeros de uno de los muchos vuelos que salieron este 25 de enero hacia Estados Unidos desde Monterrey y el resultado fue contundente, abrumador, estruendoso, ilustrativo, demoledor y definitorio: el 92% me dijo que fueron a aplicarse la vacuna contra el bicho.
¿Y yo? en serio, no viajé por ese sanitario propósito pues para eso traigo colgado al pescuezo mi “detente” y los escapularios que me vendió el mismo chamán que se los regaló a AMLO.
Aunque, a raíz de los últimos acontecimientos estoy pensando seriamente tomarle la palabra a la irreverente de mi Kalifa, y puede que ya estando acá me vacune, aprovechando que voy por ella pues la muy canija no se quiere regresar de su reducto en la que hoy es la ciudad más protegida del mundo.
Sí, mi viaje a SAT fue una escala hacia muy cerca de donde las tropas trumpianas hicieron su desmadrito.
Y si les dijera en la casa de quiénes está hospedada, le darían la razón.
En fin, entre mis compañeros de vuelo iban familias enteras, incluyendo un madrazo de adolescentes y niños.
A uno de los viajantes le pregunté si no le daba miedo exponerse y también a su mujer y sus dos hijos en la tumultuosa romería -válgaseme la rebuznancia de semejante pleonasmo- que se vio en la última sala antes de abordar, y respondió:
“Total, si nos contagiamos aquí, nos descontagiamos con la vacuna”, háganme ustedes el refabrón e ignorante cabor.


